El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, anunció el 29 de mayo que cualquier levantamiento de las sanciones impuestas a Irán se llevará a cabo de manera gradual. Durante su intervención en el Foro Económico Nacional Reagan 2026 en Washington D.C., Bessent delineó tres posibles escenarios respecto a la situación iraní: un acuerdo, la falta de un acuerdo o una 'acción cinética'. Esta declaración se produce en un contexto donde el aumento de los precios del petróleo ha comenzado a impactar en la economía estadounidense, aunque el impacto en los hogares se estima en menos de 200 dólares mensuales.

Bessent también destacó que el presidente Donald Trump busca asegurar la apertura del Estrecho de Ormuz y la entrega de uranio enriquecido por parte de Teherán como parte de un posible acuerdo. Este enfoque refleja una estrategia más amplia de la administración Trump para abordar lo que considera décadas de fallas políticas que han dejado a la economía estadounidense vulnerable y excesivamente dependiente de adversarios, como China. El secretario enfatizó que los EE.UU. están reconociendo la necesidad de aumentar su capacidad productiva para no depender de mercados potencialmente hostiles.

En el ámbito de las relaciones comerciales, Bessent subrayó que EE.UU. no cortará lazos indiscriminadamente, sino que buscará distinguir entre una 'interdependencia saludable' y una 'superdependencia peligrosa'. Esto es relevante en un momento en que las tensiones geopolíticas están en aumento, y los mercados están evaluando cómo estas decisiones podrían afectar las cadenas de suministro globales y los precios de las materias primas, especialmente el petróleo.

Desde el punto de vista de los inversores, la situación en Irán y las políticas de EE.UU. podrían tener implicaciones significativas. Un aumento en las sanciones o una prolongación de las mismas podría mantener los precios del petróleo elevados, lo que a su vez afectaría la inflación y las decisiones de política monetaria del Federal Reserve. Además, el enfoque de la administración Trump hacia la economía podría influir en la percepción del riesgo en los mercados emergentes, incluyendo Argentina, donde la dependencia de las importaciones de energía es crítica.

A futuro, los inversores deben estar atentos a las decisiones del Federal Reserve bajo la nueva presidencia de Kevin Warsh, quien, según Bessent, se enfocará en restaurar la credibilidad del banco central. La eliminación de la 'orientación futura' podría significar un cambio en la forma en que se comunican las políticas monetarias, lo que podría influir en la volatilidad del dólar y, por ende, en los mercados de divisas en América Latina. Las próximas reuniones del Fed y cualquier anuncio relacionado con la política monetaria serán cruciales para entender la dirección del mercado en los próximos meses.