Las acciones de Estados Unidos se mantenían en niveles récord, con el S&P 500 registrando pocos cambios y encaminándose hacia su novena alza semanal consecutiva. Este comportamiento se da en un contexto donde los operadores están atentos a la posibilidad de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, lo que podría restablecer los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz. El crudo Brent, por su parte, caía un 1,2% y se ubicaba por debajo de los US$93 por barril, marcando su mayor caída mensual desde el inicio de la pandemia.

La expectativa de un acuerdo en Medio Oriente está aliviando la presión sobre los precios del petróleo, lo que a su vez refuerza la confianza en que los peores temores inflacionarios no se materializarán. En este sentido, Florian Ielpo, jefe de macro en Lombard Odier Investment Managers, sugirió que el Brent podría estar por debajo de los US$90 para fines de la próxima semana, lo que generaría un entorno favorable para los mercados. Este alivio en los precios del petróleo es crucial, ya que han sido una fuente importante de preocupación macroeconómica durante el año.

En el ámbito tecnológico, el repunte impulsado por la inteligencia artificial continúa siendo un motor de crecimiento. Las acciones de Dell Technologies, por ejemplo, subieron un 38% en las operaciones previas a la apertura tras presentar una previsión de ventas que superó las expectativas de los analistas. Este tipo de crecimiento en el sector tecnológico es significativo, dado que los fabricantes de chips han visto un aumento de casi el 70% en sus acciones desde principios de abril, lo que refleja una demanda robusta por productos relacionados con la IA.

En Europa, el índice Stoxx 600 también mostró un desempeño positivo, subiendo un 0,6% y recuperando pérdidas de la semana anterior. Sin embargo, la inflación en países como Francia, Italia y España ha aumentado, lo que podría llevar al Banco Central Europeo a considerar un aumento en las tasas de interés. Este contexto inflacionario en Europa podría tener repercusiones en los mercados globales, incluyendo a América Latina, donde los inversores están atentos a las decisiones de política monetaria en la región.

Mirando hacia el futuro, es fundamental que los inversores sigan de cerca la evolución de las negociaciones en Medio Oriente, así como los datos económicos que provengan de Europa y Estados Unidos. La próxima semana se publicarán informes clave sobre la inflación y el empleo en EE.UU., que podrían influir en la dirección de los mercados. Además, el comportamiento del petróleo seguirá siendo un indicador crítico, especialmente para los mercados emergentes como Argentina, donde la economía está estrechamente vinculada a los precios de las materias primas.