El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró el mes de mayo con compras netas de divisas por un total de u$s2.596 millones, lo que representa la mayor suba mensual de reservas del año. A pesar de moderar el ritmo de compras en la última jornada del mes, el BCRA logró un saldo positivo significativo en el mercado cambiario. Las reservas internacionales brutas aumentaron en u$s3.708 millones durante mayo, aunque se registró una caída de u$s320 millones en la última rueda del mes debido a salidas de fin de mes y pagos a organismos internacionales.

Durante el mes, el BCRA realizó compras diarias que alcanzaron su pico más alto en la jornada del 28 de mayo, cuando adquirió u$s447 millones. Este volumen de compras se traduce en un avance acumulado de u$s9.747 millones en lo que va de 2026, acercándose a la meta de u$s10.000 millones establecida para el año. La liquidación del agro y el regreso de emisiones de deuda corporativa fueron factores clave que impulsaron este saldo positivo, lo que sugiere una mejora en la oferta de divisas en el mercado cambiario.

El desempeño de las reservas en mayo es notable en comparación con meses anteriores. En abril, las reservas habían aumentado en u$s2.392 millones, mientras que en marzo se había registrado una caída de u$s3.469 millones. Este patrón de recuperación en mayo, que se consolida como el mes de mayor recomposición de reservas brutas en el año, es alentador para la estabilidad del mercado cambiario argentino. Sin embargo, la caída diaria en las reservas en la última rueda del mes resalta la vulnerabilidad ante los pagos internacionales y la volatilidad del mercado.

Desde la perspectiva del inversor, el hecho de que el dólar mayorista haya cerrado en $1.408 para la venta, con una baja de 0,14% en la última jornada, indica una cierta estabilidad en el tipo de cambio oficial. Sin embargo, el dólar mayorista aún se encuentra un 21,7% por debajo del límite superior de la banda cambiaria, lo que proporciona margen para que el BCRA continúe acumulando divisas sin necesidad de intervenir de manera defensiva. La moderación en el ritmo de compras del BCRA también sugiere una estrategia más cautelosa en un contexto de elevada oferta de divisas.

A futuro, será crucial monitorear la evolución de la liquidación del agro, que se espera continúe aportando divisas durante junio, así como el impacto de las emisiones de deuda corporativa y provincial. La capacidad del BCRA para mantener la acumulación de reservas en el segundo semestre será un desafío, especialmente dado que históricamente se observa un aumento en la demanda de cobertura en este período. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estos factores, ya que influirán en la estabilidad del tipo de cambio y en las decisiones del BCRA en cuanto a su política cambiaria.