Los mercados globales enfrentan una fuerte presión en el inicio de la segunda semana de enfrentamientos en el Medio Oriente, tras la reciente invasión de Estados Unidos e Israel sobre Irán. Este conflicto ha llevado el precio del petróleo a niveles alarmantes, alcanzando casi los 120 dólares por barril, lo que genera preocupación entre los inversionistas sobre el impacto económico que esto podría tener a nivel mundial.

El barril de petróleo WTI, que es referencia para Chile, ha visto un aumento significativo del 12,34%, alcanzando los 102,33 dólares. Sin embargo, durante la madrugada, el precio llegó a un máximo de 118,60 dólares, lo que refleja la volatilidad del mercado energético. Este aumento se debe en parte a los recortes de producción por parte de importantes productores del Medio Oriente, como Kuwait e Irán, tras el cierre del Estrecho de Ormuz.

El impacto de estos precios elevados está comenzando a afectar a los principales índices bursátiles a nivel global. En Wall Street, el Dow Jones ha caído un 1,8%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq también reportan pérdidas. Los analistas advierten que si la crisis del petróleo persiste, podríamos estar ante un ciclo de estanflación, similar al de la década de 1970, lo que podría complicar aún más la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos.

En América Latina, la situación no es diferente. La Bolsa de Santiago ha registrado pérdidas de alrededor del 1,15%, con acciones de aerolíneas y turismo siendo las más afectadas. La incertidumbre sobre la duración del conflicto en el Medio Oriente y su impacto en la economía global está generando un ambiente de nerviosismo entre los inversionistas, lo que podría repercutir en los mercados locales, incluyendo Argentina.