- El índice dólar cayó un 0,3% hasta 99,02 puntos tras la noticia del alto el fuego.
- El euro se apreció un 0,24% frente al dólar, reflejando un aumento en el apetito por riesgo.
- El PCE en EE.UU. subió un 0,4% en abril, pero el componente subyacente solo avanzó un 0,2%.
- El dólar australiano y neozelandés mostraron avances significativos, con subidas del 0,25% y 0,4%, respectivamente.
- El yen japonés se acercó a 160 unidades por dólar, lo que podría motivar una intervención oficial de Tokio.
- Los inversores deben monitorear las negociaciones entre EE.UU. e Irán y las decisiones de la Reserva Federal sobre tasas.
El dólar global experimentó una caída del 0,3% este jueves, alcanzando los 99,02 puntos en el índice dólar, tras la noticia de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán para extender un alto el fuego en Medio Oriente por 60 días. Este acuerdo, aunque aún debe ser ratificado por el presidente Donald Trump, generó un aumento en el apetito por riesgo en los mercados financieros, lo que debilitó la demanda de activos refugio como el dólar estadounidense. La caída del billete verde se produce después de dos jornadas consecutivas de ganancias impulsadas por el aumento de las tensiones entre Washington y Teherán.
El contexto de la caída del dólar se enmarca en un panorama más amplio de incertidumbre económica. A pesar de la noticia positiva sobre el alto el fuego, persisten preocupaciones sobre la inflación en Estados Unidos y el impacto económico del conflicto en el estrecho de Ormuz, una de las rutas de comercio petrolero más importantes del mundo. En este sentido, el euro se apreció un 0,24% frente al dólar, mientras que el franco suizo también mostró un desempeño positivo. La volatilidad en el mercado de divisas refleja la sensibilidad de los inversores a las noticias relacionadas con el conflicto en Medio Oriente.
En el ámbito macroeconómico, los datos recientes de inflación en EE.UU. también influyen en el comportamiento del dólar. El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE), que es la medida preferida de inflación de la Reserva Federal, mostró un aumento del 0,4% en abril, el mayor incremento en tres años. Sin embargo, el componente subyacente del PCE, que excluye alimentos y energía, mostró una desaceleración al avanzar solo un 0,2% mensual. Esto sugiere que, aunque la inflación general está en aumento, la inflación subyacente podría estar perdiendo impulso, lo que podría llevar a la Reserva Federal a adoptar una postura menos agresiva respecto a las tasas de interés en el futuro.
La situación en Japón también merece atención, ya que el yen se acercó al umbral de 160 unidades por dólar, lo que podría desencadenar una intervención oficial por parte de Tokio para sostener su moneda. En este contexto, el dólar australiano y el neozelandés mostraron avances significativos, reflejando un clima financiero más optimista. El dólar australiano subió un 0,25% y se mantiene como la divisa del G10 con mejor desempeño en el año, mientras que el neozelandés avanzó un 0,4% tras una postura monetaria más restrictiva del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda.
De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de las negociaciones entre EE.UU. e Irán y a las próximas decisiones de la Reserva Federal sobre las tasas de interés. La falta de un acuerdo definitivo podría mantener la volatilidad en los mercados, mientras que cualquier avance positivo podría favorecer un mayor apetito por riesgo. En el corto plazo, los datos de inflación y crecimiento económico en EE.UU. serán cruciales para determinar la dirección del dólar y su impacto en los mercados emergentes, incluidos los de América Latina, donde la influencia del dólar es significativa en la economía local.
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