Los mercados europeos comenzaron la nueva semana de operaciones con una caída significativa, con el índice paneuropeo Stoxx 600 bajando aproximadamente un 2.1% en las primeras horas de negociación. Esta caída se produce en medio de la preocupación por la escalada de tensiones en Medio Oriente y un notable incremento en los precios del petróleo, que superaron los 110 dólares por barril, el nivel más alto desde 2022, cuando comenzó la guerra en Ucrania.

Los inversores europeos están reaccionando a la inestabilidad geopolítica, lo que ha llevado a un aumento en los rendimientos de los bonos gubernamentales. En el Reino Unido, los rendimientos de los bonos a 10 años subieron 14 puntos básicos, alcanzando el 4.774%, mientras que en Alemania, los bonos a 2 años también vieron un aumento significativo, lo que refleja la preocupación por un posible aumento de la inflación debido a los precios del petróleo.

La situación se ha visto agravada por recortes en la producción de petróleo de importantes países productores de la región, como Kuwait, Irán y los Emiratos Árabes Unidos, tras el cierre del estrecho de Ormuz. Este contexto ha llevado a una fuerte venta en los mercados, afectando a grandes empresas como Rolls-Royce y Anglo-American, que vieron caídas significativas en sus acciones.

Además, la designación de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo de Irán añade otra capa de incertidumbre a la situación. Los mercados asiáticos también experimentaron caídas, y los futuros de acciones en EE.UU. apuntan a un inicio de semana complicado, ya que los inversores temen que el aumento de los precios de la energía pueda desacelerar la economía estadounidense.