- La producción de trigo en Brasil se estima en 6,4 millones de toneladas, un 19% menos que el año anterior.
- La superficie sembrada se reducirá a 2,14 millones de hectáreas, un 12,5% menos que en 2025.
- Brasil se convertirá en el quinto mayor importador de trigo, con 7 millones de toneladas proyectadas para 2026/27.
- La producción mundial de trigo caerá a 819 millones de toneladas, afectada por la sequía en EE.UU. y otros países.
- Los altos costos de producción y la escasez de crédito están afectando la decisión de los agricultores de sembrar trigo.
En 2026, Brasil enfrenta una notable reducción en su producción de trigo, estimándose una caída del 19% en comparación con el año anterior. La Companhia Nacional de Abastecimento (Conab) prevé que la producción se sitúe en 6,4 millones de toneladas, en contraste con los 11 millones alcanzados en 2022. Esta disminución se debe a una combinación de factores, incluyendo la reducción del área sembrada y condiciones climáticas adversas, lo que ha llevado al país a aumentar sus importaciones de trigo, que se estiman en 7 millones de toneladas para este año.
La situación se agrava en un contexto global donde la producción de trigo también está en declive. A nivel mundial, se anticipa una reducción de 25 millones de toneladas en la cosecha 2026/27, alcanzando un total de 819 millones de toneladas. Este descenso es impulsado principalmente por la sequía severa en Estados Unidos, que ha afectado la producción en varias regiones. A su vez, otros países como Argentina, Ucrania y Australia también reportan caídas en su producción, lo que podría generar un aumento en los precios internacionales del trigo.
Los productores brasileños, especialmente en los estados de Paraná y Rio Grande do Sul, están mostrando cautela ante la siembra de trigo. La Conab estima que la superficie sembrada será de 2,14 millones de hectáreas, un 12,5% menos que el año anterior. Esta tendencia de reducción se debe a los altos costos de producción, la volatilidad de los precios y el acceso limitado a financiamiento, exacerbado por el contexto económico actual, que incluye altos niveles de endeudamiento y tasas de interés elevadas. Además, el conflicto en el Medio Oriente ha incrementado los costos de insumos como el diesel y los fertilizantes, lo que añade presión a los márgenes de ganancia de los agricultores.
Desde el punto de vista del mercado, Brasil se posicionará como el quinto mayor importador de trigo en la cosecha 2026/27, con un consumo cercano a los 12 millones de toneladas. Esto implica que, a pesar de la producción interna decreciente, el país dependerá cada vez más de las importaciones para satisfacer su demanda. La caída en los inventarios mundiales de trigo, que se espera que disminuyan a 275 millones de toneladas, también podría influir en los precios locales, afectando a los consumidores y a la industria alimentaria en general.
De cara al futuro, es crucial monitorear cómo evolucionan las condiciones climáticas y la situación económica en Brasil y en los principales países productores de trigo. Con el fenómeno de El Niño previsto para ser más intenso este año, los productores deben estar preparados para posibles cambios en el clima que podrían afectar aún más la producción. Además, se debe prestar atención a las políticas agrícolas y a las decisiones del gobierno en relación con el apoyo a los agricultores, ya que estas podrían influir en la capacidad del país para alcanzar una mayor autosuficiencia en la producción de trigo en los próximos años.
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