Los contratos de mini-índice (WINM26) con vencimiento en junio cerraron la última sesión, el 22 de mayo, con una baja del 0,53%, alcanzando los 177.745 puntos. Esta caída representa una reversión parcial de la reciente recuperación del índice, que ha estado bajo presión en el corto plazo. El mini-índice siguió el comportamiento del Ibovespa, que también experimentó una caída, marcando la sexta semana consecutiva de pérdidas. A pesar de un tono más optimista en Wall Street y avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, el mercado brasileño se mantiene cauteloso, afectado por preocupaciones sobre la inflación global, el precio del petróleo y las tasas de interés en EE. UU.

En Brasil, los sectores bancario, Petrobras (PETR4) y B3 (B3SA3) contribuyeron a la presión sobre el índice, mientras que Vale (VALE3) ayudó a limitar las pérdidas. Además, el reciente anuncio del gobierno sobre un bloqueo de gastos y las nuevas encuestas electorales han generado un ambiente de alta volatilidad para los traders de mini-índice. La situación actual del mercado refleja una incertidumbre que podría influir en las decisiones de inversión en el corto plazo, especialmente para aquellos que operan en el contexto de futuros.

Desde una perspectiva técnica, el gráfico de 15 minutos muestra que el mini-índice cerró nuevamente en negativo, lo que sugiere un escenario cauteloso a muy corto plazo. El índice se encuentra negociando entre las medias móviles de 9 y 21 períodos, lo que indica un momento de consolidación tras la reciente serie de caídas. Para que el movimiento vendedor continúe, será crucial que el índice pierda el soporte en 177.530/176.995. Si esto ocurre, se podría buscar un descenso hacia los niveles de 176.310/175.650, con un objetivo más prolongado en 175.200/174.670.

Por el contrario, una recuperación más sólida del flujo comprador dependerá de la superación de la resistencia en 178.240/178.700. Si se logra romper esta barrera, el índice podría avanzar hacia 179.380/179.935, y posteriormente hacia la franja de 180.385/180.815. Sin embargo, el gráfico diario sigue mostrando una estructura de baja en el corto plazo, con el índice operando por debajo de las medias móviles de 9 y 21 períodos, lo que refuerza el sesgo vendedor predominante.

El índice de fuerza relativa (IFR) se sitúa en 33,38, cerca de la zona de sobreventa, lo que podría favorecer repiques técnicos. Sin embargo, el escenario principal sigue siendo de presión. Para una mejora más consistente en la estructura gráfica, será necesario superar la resistencia en 180.385/184.090, lo que abriría el camino hacia 188.255/192.600. Por el contrario, si se pierde el soporte en 176.310/175.200, esto podría acelerar el flujo vendedor hacia 173.800/171.780. En el gráfico de 60 minutos, el mini-índice también cerró por debajo de las medias móviles de 9 y 21 períodos, sugiriendo que el mercado sigue indefinido a corto plazo, pero con un sesgo negativo.

En resumen, la situación del mini-índice refleja un entorno de incertidumbre en el mercado brasileño, donde las decisiones de inversión deben ser tomadas con cautela. Los traders deben estar atentos a los niveles de soporte y resistencia, así como a los factores macroeconómicos que podrían influir en la dirección del mercado en las próximas semanas.