Petro-Perú, la empresa estatal de hidrocarburos, ha acumulado más de S/32 mil millones en aportes de capital, garantías y préstamos en los últimos 14 años, lo que ha generado un debate sobre su futuro en el contexto electoral peruano. Las propuestas de los dos principales partidos, Fuerza Popular (FP) y Juntos por el Perú (JPP), presentan visiones opuestas sobre la gestión de la empresa. FP aboga por abrir la participación privada en la gestión de Petro-Perú, mientras que JPP defiende un control estatal total, lo que podría aumentar los costos sin ofrecer soluciones claras para mejorar la gobernanza de la compañía.

La situación financiera de Petro-Perú es compleja. Aunque la empresa reportó resultados económicos positivos en 2024 y 2025, el Banco Central de Reserva del Perú (BCR) ha señalado que estos resultados habrían sido negativos sin el apoyo estatal. Esto significa que, sin los rescates, Petro-Perú habría acumulado 13 años consecutivos de pérdidas. Además, el patrimonio de la empresa, que a finales de 2025 era de US$1,96 mil millones, se ve distorsionado por los aportes de capital, ya que, si se descontaran estos, el patrimonio sería negativo desde 2024.

La falta de una gobernanza sólida ha contribuido a la debilidad institucional de Petro-Perú. Desde julio de 2021 hasta mayo de 2026, la empresa ha tenido 10 gerentes generales y 13 presidentes de directorio, lo que refleja una inestabilidad que afecta su operatividad. Este contexto ha llevado a que el costo de proyectos, como la nueva Refinería de Talara, se disparara de US$1.334 millones a US$6.530 millones, lo que evidencia una gestión deficiente y una falta de planificación adecuada.

El futuro de Petro-Perú dependerá en gran medida de las decisiones que tome el próximo gobierno. La propuesta de FP de incorporar capital privado es respaldada por el 88% de los economistas encuestados, quienes consideran que esta medida podría mejorar la gestión interna de la empresa. En contraste, JPP no contempla la participación privada y se enfoca en mantener el control estatal, lo que podría limitar las oportunidades de inversión y crecimiento en el sector hidrocarburos.

Con las elecciones a la vista, es crucial monitorear cómo estas propuestas influirán en la sostenibilidad de Petro-Perú. La capacidad de la empresa para operar de manera eficiente y generar ingresos dependerá de la implementación de una gobernanza sólida y de la reestructuración de su patrimonio. La falta de claridad en las políticas de JPP podría generar incertidumbre en el mercado, mientras que la apertura a la inversión privada por parte de FP podría atraer capitales necesarios para revitalizar el sector. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán determinantes para el futuro de Petro-Perú y su impacto en la economía peruana en general.