- El 25% de los 20 millones de deudores en Argentina está en mora tardía, lo que limita la recuperación económica.
- Los salarios han crecido por debajo de la inflación durante siete meses, resultando en una pérdida de poder adquisitivo de casi cinco puntos en términos reales.
- El Gobierno ha mantenido el cepo cambiario, pero la falta de incentivos para reducir las tasas de interés complica la recuperación del crédito.
- La recaudación fiscal ha caído en términos reales durante varios meses, lo que pone en riesgo el equilibrio fiscal del país.
- El BCRA podría generar más liquidez si no absorbe los pesos en circulación, pero esto conlleva riesgos de aumento del tipo de cambio.
Ricardo Delgado, presidente de la consultora Analytica, ha señalado que la morosidad en el sistema financiero argentino es un factor crítico que limita la recuperación económica a corto plazo. En su análisis, destaca que el 25% de los 20 millones de argentinos que tienen deudas con entidades financieras se encuentra en mora tardía, es decir, con más de 90 días sin pagar. Esta situación no solo afecta a los individuos, sino también a aproximadamente 240 mil empresas, de las cuales 31 mil son pymes, que enfrentan dificultades similares. La incapacidad de estos deudores para cumplir con sus obligaciones financieras podría obstaculizar el crecimiento esperado en el consumo y, por ende, en la demanda agregada del país.
En el contexto actual, donde los ingresos de los trabajadores y jubilados han crecido por debajo de la inflación durante siete meses consecutivos, la recuperación del consumo se vuelve aún más complicada. Delgado menciona que la pérdida de casi cinco puntos en términos reales de los salarios ha generado una sensación generalizada de que "la plata no alcanza", lo que impacta directamente en el poder adquisitivo de las familias argentinas. Este escenario se traduce en una menor capacidad de compra, lo que a su vez afecta la actividad económica en su conjunto.
El papel del Gobierno en esta coyuntura es crucial. Según Delgado, el Ejecutivo ha adoptado un enfoque pragmático en su política económica, manteniendo ciertas restricciones como el cepo cambiario a las empresas. Sin embargo, la falta de incentivos para que los bancos reduzcan las tasas de interés complica aún más la recuperación del crédito. Sin un acceso más fácil al financiamiento, es probable que la economía no logre la velocidad de crecimiento deseada, lo que podría poner en riesgo el equilibrio fiscal del país, especialmente considerando que la recaudación ha estado cayendo en términos reales durante varios meses.
La dinámica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) también es un aspecto a tener en cuenta. Delgado sugiere que el BCRA debería aprovechar la ventana de oportunidad que se presenta en este trimestre, donde se espera una gran cantidad de divisas en el mercado. Si el BCRA opta por no absorber los pesos en circulación, podría generar más liquidez en la economía, lo que podría traducirse en un aumento de la actividad económica. Sin embargo, esto también conlleva riesgos, como un posible aumento del tipo de cambio, que podría afectar a sectores ya golpeados como la industria y el comercio.
A medida que se avanza hacia 2027, la sostenibilidad del equilibrio fiscal se convierte en un tema de creciente preocupación. La capacidad del Gobierno para realizar ajustes en el gasto se está acercando a sus límites, y si no se logra una recuperación rápida, la situación fiscal podría volverse insostenible. La clave para el crecimiento futuro radica en diversificar las fuentes de ingresos y en la capacidad de las empresas para adaptarse a un entorno económico cambiante, donde la morosidad y la inflación son desafíos constantes que deben ser abordados con urgencia.
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