La economía argentina cerró abril con un superávit comercial histórico de US$ 2.711 millones, marcando el mayor registro para ese mes en la historia del país. Este resultado representa el vigésimo noveno saldo positivo consecutivo, lo que indica una tendencia sostenida en el flujo de divisas. Las exportaciones crecieron un 33,6% interanual, alcanzando los US$ 8.914 millones, lo que resalta un cambio en la dinámica de generación de dólares.

Un aspecto clave del informe de GMA Capital es el cambio en la composición del superávit. Tradicionalmente, el ingreso de divisas en Argentina dependía en gran medida del sector agropecuario, que presenta una estacionalidad marcada y oscilaciones significativas en los ingresos mensuales. Sin embargo, el informe señala que el sector energético está comenzando a jugar un papel central en este flujo de dólares, aportando US$ 1.402 millones solo en abril y acumulando US$ 9.003 millones en los últimos doce meses. Este cambio podría alterar la dependencia histórica de la economía argentina del ciclo agrícola, ofreciendo una fuente de ingresos más estable y predecible.

El informe también destaca que el Banco Central ha aprovechado la liquidación de divisas del agro y las colocaciones de deuda para aumentar sus reservas. En la última semana, el Banco Central sumó US$ 770 millones a sus reservas, acumulando un total de US$ 8.851 millones en lo que va del año. Este fortalecimiento de las reservas se produce en un contexto donde el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la revisión del acuerdo y desbloqueó un desembolso de US$ 1.000 millones, lo que valida el rumbo del programa económico del gobierno.

Sin embargo, a pesar de estos datos positivos, GMA Capital advierte que la recuperación económica sigue siendo heterogénea. El EMAE de marzo mostró un crecimiento interanual del 5,5%, con rebotes en sectores como la industria, el comercio y la construcción. No obstante, el informe aclara que aún es prematuro hablar de un cambio de tendencia consolidado, ya que los ingresos fiscales han mostrado una caída real durante nueve meses consecutivos y el gasto comienza a presionar.

La perspectiva a futuro sugiere que los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estos cambios en la estructura del ingreso de divisas. La estabilidad del flujo de dólares, menos dependiente del calendario agrícola, podría ofrecer oportunidades en el mercado. Además, el gobierno parece priorizar la acumulación de reservas antes de considerar nuevas flexibilizaciones cambiarias, lo que podría influir en el comportamiento del dólar en el corto plazo. La zona de $1.400 se establece como una referencia implícita del esquema cambiario, lo que podría ser un punto de monitoreo clave para los operadores en el mercado de divisas.