La posibilidad de un "Super El Niño" entre el segundo semestre de 2026 y principios de 2027 está generando atención tanto en el ámbito meteorológico como en el financiero. Según un informe de Genial Investimentos, hay un 82% de probabilidad de que este fenómeno climático se forme entre mayo y julio de 2026, con una probabilidad del 96% de que continúe durante el invierno del Hemisferio Norte de 2026-27. Este evento podría tener efectos significativos en varios sectores, incluyendo la generación de energía, la minería, el agronegocio y los bancos, mientras que otros sectores como el saneamiento y el inmobiliario podrían experimentar impactos más limitados.

Los analistas destacan que el impacto del El Niño en Brasil es regional, con más lluvias en el sur y menos en el norte y noreste. Esto afecta directamente los costos operativos y logísticos de las empresas. En el sector agrario, por ejemplo, la SLC Agrícola enfrenta un riesgo elevado debido a sus 830 mil hectáreas en el Cerrado, donde el rendimiento del maíz ya se ha proyectado en caída del 7,5% interanual. La situación se complica aún más por la exposición de la empresa al noreste, donde las condiciones climáticas son más adversas.

En el ámbito de la energía, el riesgo se clasifica como moderado-alto. La Axia Energía, que tiene el 64% de su capacidad instalada en regiones que podrían verse afectadas por sequías, podría enfrentar desafíos significativos. Por el contrario, la Copel se encuentra en una posición más defensiva, ya que su concentración geográfica en el sur podría beneficiarse de las lluvias esperadas. Sin embargo, el desafío radica en la dificultad de estimar los impactos exactos, dado que el submercado Sudeste/Centro-Oeste es crucial para el sistema energético del país.

El sector bancario también se ve afectado, con un riesgo moderado-alto para instituciones como el Banco do Brasil, que tiene una gran parte de su cartera agro protegida por seguros climáticos. Sin embargo, esto no elimina por completo los efectos operativos que podrían llevar a un aumento en las provisiones y presiones sobre el capital regulatorio. En este contexto, los bancos deben prepararse para una posible crisis de pagos en el sector agrícola, que ya enfrenta un ciclo complicado.

A medida que se acerca la fecha de formación del fenómeno, es crucial que los inversores y analistas sigan de cerca los desarrollos en el clima y su impacto en los sectores mencionados. La intensidad del fenómeno y su duración serán factores determinantes para evaluar las repercusiones en las empresas brasileñas y, por extensión, en el mercado argentino, dado el vínculo entre ambas economías. Las proyecciones climáticas y los informes sectoriales serán herramientas clave para la toma de decisiones en los próximos meses.