- La morosidad en créditos personales alcanzó un 14,2% en marzo de 2026.
- El 40% de los jóvenes menores de 25 años tiene problemas para repagar sus créditos.
- La morosidad en créditos para familias se sitúa en 11,5%, la cifra más alta desde 2004.
- Los salarios reales han caído en 11 de los últimos 15 meses, afectando la capacidad de pago.
- El ajuste en tarifas de servicios públicos ha reducido el ingreso disponible en un 13,2% en dos años.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha reportado un incremento alarmante en la morosidad de los créditos, alcanzando un 14,2% en marzo de 2026, la cifra más alta desde que se tienen registros. Este aumento es especialmente notable en los créditos personales y en el segmento de jóvenes menores de 25 años, donde la morosidad supera el 40%. La situación es crítica, ya que refleja una tendencia preocupante en la capacidad de las familias argentinas para cumplir con sus obligaciones financieras.
La morosidad en los créditos para familias ha escalado al 11,5%, un aumento significativo desde el 2,5% registrado en octubre de 2024. Este deterioro en la calidad de la cartera crediticia se debe a varios factores macroeconómicos, entre ellos la caída de los salarios reales, el aumento de los costos fijos y el incremento del desempleo. La combinación de estos elementos ha llevado a que muchos hogares no puedan hacer frente a sus deudas, lo que se traduce en un aumento de la morosidad.
Particularmente, los créditos personales y las tarjetas de crédito son los más afectados. La morosidad en las tarjetas de crédito se sitúa en un 11,7%, mientras que los créditos prendarios e hipotecarios muestran cifras más contenidas, con un 6,9% y 1,4%, respectivamente. Sin embargo, estas cifras también indican un deterioro en comparación con meses anteriores. La situación es más crítica entre los jóvenes, donde el desempleo ha tenido un impacto desproporcionado, reflejando una tasa de morosidad del 40% en este grupo etario.
Desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro) se ha señalado que la morosidad no es simplemente un problema individual, sino que es un reflejo de la situación económica general. La caída en los salarios reales ha sido un determinante clave, con una disminución del poder adquisitivo que ha afectado a la mayoría de los trabajadores. Además, el ajuste en las tarifas de servicios públicos ha reducido aún más el ingreso disponible, lo que ha llevado a un aumento en la morosidad.
Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo el BCRA y el gobierno abordarán esta creciente problemática. Aunque el presidente del BCRA, Santiago Bausili, ha mencionado que algunos bancos están viendo mejoras en sus indicadores de morosidad, la falta de medidas concretas para ayudar a los deudores podría agravar la situación. La evolución de la morosidad en los próximos meses será un indicador clave para evaluar la salud económica de las familias argentinas y su capacidad para acceder a financiamiento en un contexto de tasas de interés elevadas y un entorno económico incierto.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.