- La UE enfrenta la mayor interrupción de suministro de petróleo en su historia debido al cierre del estrecho de Ormuz.
- Noruega ha solicitado a la UE que elimine la prohibición sobre la perforación en el Ártico, pero la decisión aún está en discusión.
- Los analistas consideran que un cambio de política podría ser más simbólico que efectivo, dado que Noruega y Groenlandia son los únicos países con derechos de perforación en el Ártico.
- El campo de petróleo Wisting en el mar de Barents podría aumentar significativamente el suministro noruego, pero enfrenta desafíos financieros importantes.
- Los proyectos en el mar de Barents suelen tardar entre cinco y diez años en pasar de la fase de descubrimiento a la producción estable.
- Un cambio en la política de la UE podría extender la vida útil de los campos de petróleo y gas de Noruega hasta la década de 2030.
La situación actual en el mercado energético europeo se ha vuelto crítica tras el cierre del estrecho de Ormuz, lo que ha llevado a Noruega a instar a la Unión Europea a revisar su estrategia respecto al desarrollo de petróleo y gas en el Ártico. A casi tres meses del ataque estadounidense-israelí a Irán, la falta de una solución diplomática clara ha dejado a Europa enfrentando la mayor interrupción de suministro de petróleo en su historia. En este contexto, Noruega, a través de su compañía Equinor y un grupo de presión respaldado por gigantes como Shell y TotalEnergies, ha solicitado a Bruselas que elimine la prohibición efectiva sobre la perforación en el Ártico europeo.
La Comisión Europea ha indicado que ha tomado nota de estas solicitudes, pero ha aclarado que las conversaciones están en una etapa temprana y que no se han llegado a conclusiones definitivas. A pesar de esto, la UE reafirma su compromiso con su estrategia ártica de 2021, que busca mantener el petróleo, el carbón y el gas en el suelo de la región. Sin embargo, si la crisis en Medio Oriente se prolonga, la presión para encontrar nuevas fuentes de suministro podría aumentar significativamente, lo que podría forzar un cambio en la política de la UE.
Los analistas son escépticos sobre si una reversión de la política de la UE realmente mejoraría la seguridad energética de Europa y a qué costo ambiental. Greg Roddick, analista de Wood Mackenzie, señala que cualquier cambio en la política podría ser más simbólico que efectivo, dado que ningún estado miembro de la UE tiene territorio ártico que pueda ser perforado. Noruega y Groenlandia son los únicos países con derechos de perforación en el Ártico, y Noruega no es miembro de la UE. Groenlandia, aunque asociada con Dinamarca, tiene derechos minerales autónomos y no necesita permiso danés o de la UE para perforar.
La posibilidad de que un cambio en la política de la UE reduzca los costos de capital o desbloquee financiamiento es limitada. Roddick enfatiza que no habrá una avalancha de empresas buscando explorar en aguas árticas de la UE, ya que la decisión recae principalmente en Noruega. Las empresas que ya operan en el mar de Barents, como Equinor y Aker BP, son actores noruegos que liderarían cualquier futura exploración. A pesar de un posible cambio de política, los analistas no ven perspectivas de que grandes empresas petroleras internacionales se dirijan al norte, dado que la decisión de perforar depende en gran medida de los noruegos.
Un cambio en la política de la UE podría extender la vida útil de los campos de petróleo y gas de Noruega, según un informe del think tank energético Rystad. En lugar de eliminar por completo la oposición a la perforación en el Ártico, el grupo sugiere que la UE podría acotar su definición de Ártico, diferenciando entre los campos ya licenciados en el mar de Barents y las áreas fronterizas más al norte. Esto podría mantener el petróleo y gas offshore de Noruega en juego hasta la década de 2030, ofreciendo a Europa una opción de suministro cercana y de bajas emisiones.
Los funcionarios noruegos han argumentado durante mucho tiempo que el mar de Barents no es realmente "el Ártico" en un sentido ambiental significativo, ya que está libre de hielo, calentado por la corriente del Golfo y ya alberga importantes sitios de petróleo y gas. Sin embargo, los obstáculos más significativos para el desarrollo de petróleo y gas en el Ártico son económicos y geológicos, no políticos. Los proyectos en Barents suelen tardar entre cinco y diez años en pasar de la fase de descubrimiento a la producción estable. Esto significa que la decisión política de la UE no cambiará el panorama energético actual, pero influirá en lo que podría estar disponible en línea a mediados de la década de 2030.
El campo de petróleo Wisting, descubierto en 2013 y operado por Equinor, es el proyecto no desarrollado más significativo en el mar de Barents. La apertura de este campo podría aumentar significativamente el suministro futuro de petróleo noruego, pero los desafíos financieros han demostrado ser demasiado grandes hasta ahora. En 2022, Equinor pospuso efectivamente el desarrollo después de que las estimaciones de costos superaran los 100 mil millones de coronas noruegas, lo que la compañía consideró no económico para un campo de ese tamaño. Las estimaciones de costos se han descontrolado, lo que plantea dudas sobre la viabilidad de futuros desarrollos en la región.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.