Azerbaiyán se encuentra en una situación delicada tras un ataque con drones por parte de Irán en la región de Nakhchivan, que dejó a cuatro civiles heridos. Este incidente ha intensificado las tensiones entre ambos países, con Azerbaiyán exigiendo una disculpa y acciones contra los responsables, mientras que Irán ha negado haber iniciado el ataque. La situación se complica aún más por la neutralidad que Azerbaiyán había intentado mantener en el conflicto más amplio entre Estados Unidos e Irán.

El presidente Ilham Aliyev ha calificado el ataque como un "acto terrorista" y ha ordenado a las fuerzas armadas que se preparen para una posible respuesta militar. Esta escalada de la tensión podría tener repercusiones significativas no solo para la región del Cáucaso, sino también para los mercados energéticos globales, dado que Azerbaiyán es un importante productor de petróleo y gas. La inestabilidad en esta área podría afectar los precios del petróleo, que ya están experimentando un aumento debido a la incertidumbre geopolítica.