El fundador de Amazon, Jeff Bezos, ha expresado su apoyo a la propuesta del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de implementar un impuesto sobre las segundas viviendas de lujo, conocidas como 'pied-à-terre', que superen los 5 millones de dólares. Durante una entrevista en CNBC, Bezos calificó esta medida como 'buena' para la ciudad, en medio de un creciente debate sobre la equidad fiscal en Estados Unidos. Esta propuesta busca aumentar la recaudación fiscal en un contexto donde la asequibilidad de la vivienda es un tema candente en la agenda política de Nueva York.

El impuesto a las segundas viviendas de lujo ha generado reacciones mixtas entre los líderes empresariales más ricos del país. Mientras que Bezos se muestra favorable a esta medida, ha criticado la estrategia de Mamdani de atacar públicamente a figuras adineradas, como el CEO de Citadel, Ken Griffin. Este último adquirió un penthouse en Manhattan por 238 millones de dólares, lo que ha llevado a Mamdani a utilizarlo como ejemplo en sus campañas. Bezos defendió a Griffin, argumentando que no es un villano y que su presencia en Nueva York no perjudica a la ciudad.

La propuesta de Mamdani se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio por parte de la administración de Nueva York para abordar la crisis de vivienda asequible. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, también apoya esta iniciativa, que busca aliviar la carga fiscal sobre los residentes de bajos ingresos. Sin embargo, la propuesta ha suscitado temores entre los líderes empresariales, quienes advierten que podría afectar negativamente a la economía de la ciudad, que ya se considera frágil.

Desde el punto de vista fiscal, Bezos argumentó que los estadounidenses de bajos ingresos no deberían pagar impuestos federales, sugiriendo que el sistema actual es injusto y que la carga recae desproporcionadamente sobre los trabajadores que luchan por llegar a fin de mes. Según sus declaraciones, el 1% de los contribuyentes más ricos paga aproximadamente el 40% de los impuestos federales, mientras que la mitad inferior solo contribuye con alrededor del 3%. Esto plantea interrogantes sobre la efectividad de simplemente aumentar los impuestos a los más ricos como solución a los problemas económicos de la clase trabajadora.

A medida que el debate sobre la equidad fiscal continúa, es crucial observar cómo las políticas de Mamdani y Hochul se desarrollan en el futuro. La respuesta de los líderes empresariales y la opinión pública será fundamental para determinar si estas medidas se implementarán y cómo afectarán la economía de Nueva York. Además, el impacto de estas políticas podría tener repercusiones más amplias en otras ciudades de EE.UU., especialmente en un entorno donde la desigualdad económica es cada vez más evidente. Los próximos meses serán decisivos para evaluar la viabilidad de estas propuestas y su aceptación en el ámbito político y social.