El sector aéreo se encuentra en una situación crítica, con más de 32,5 mil vuelos cancelados en el Oriente Medio desde el 28 de febrero, tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. De un total de 58,5 mil vuelos programados, esto representa un alarmante 55% de cancelaciones, lo que refleja la severidad de la crisis actual en la región.

A pesar de los numerosos cancelaciones, algunos aeropuertos han comenzado a reanudar operaciones limitadas para facilitar la evacuación de turistas y ciudadanos. En particular, se han realizado vuelos desde Doha, Abu Dhabi, Omán y Dubái, aunque la situación sigue siendo inestable y depende de la evolución del conflicto.

Este episodio se suma a una serie de desafíos que ha enfrentado la industria aérea, incluyendo el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania y la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. El cierre del espacio aéreo en estas regiones ha generado complicaciones significativas para las aerolíneas, afectando especialmente las rutas entre América del Sur y América del Norte.

La volatilidad del petróleo y las fluctuaciones en el tipo de cambio del dólar son preocupaciones constantes para el sector, dado que el combustible y el arrendamiento de aeronaves están dolarizados. En Brasil, el costo del combustible de aviación representa cerca del 40% de los gastos operativos de las aerolíneas, lo que podría impactar en los precios de los pasajes y en la rentabilidad de las empresas del sector en un contexto ya complicado.