Recientemente, en el evento 'Por una Colombia en crecimiento 2026-2045', representantes de los sectores de energía y construcción se reunieron para abordar los desafíos que limitan el crecimiento económico del país. Ramiro López-Ghio, representante del Grupo BID en Colombia, destacó que el país tiene un alto potencial de desarrollo, impulsado por la creciente demanda global de recursos naturales como minerales, alimentos y energía. Sin embargo, la situación actual es preocupante, ya que el país enfrenta un déficit de energía en firme y la inminente llegada del fenómeno de El Niño, que podría agravar la crisis energética.

López-Ghio enfatizó la necesidad de aumentar las exportaciones y la internacionalización de la economía colombiana, dado que la venta externa per cápita es significativamente baja en comparación con otros países de la región. Mientras que México y Costa Rica tienen cifras de exportación per cápita de US$4.700 y US$4.000 respectivamente, Colombia se encuentra rezagada con apenas US$900. Esta brecha resalta la urgencia de implementar estrategias que fortalezcan la competitividad del país en el mercado internacional.

En el panel 'Seguridad energética y transición: bases para la estabilidad y el crecimiento', Tomás González, director del Centro Regional de Estudios de Energía, subrayó la importancia de la energía para reducir la pobreza y generar ingresos fiscales. Con más de cuatro millones de colombianos sin acceso a energía, la situación es crítica. González recordó que el racionamiento de energía de 1992 tuvo un impacto devastador en el crecimiento económico, y advirtió que un nuevo apagón podría tener consecuencias similares. Para evitar esto, es esencial electrificar la economía y aumentar la producción de gas natural en al menos un 50% para 2040.

La necesidad de transformar la infraestructura energética es urgente. Actualmente, Colombia cuenta con poco más de 15.000 kilómetros de red eléctrica, pero se requiere duplicar esta cifra para satisfacer la demanda futura. La falta de proyectos de generación de energía, como los solares y eólicos, ha limitado la capacidad del país para diversificar su matriz energética. González instó a activar las plantas térmicas y a fomentar la eficiencia en el consumo energético para mitigar el riesgo de desabastecimiento.

En el ámbito de la construcción, la crisis del sector de vivienda es alarmante. Guillermo Herrera, presidente de Camacol, enfatizó la importancia de la seguridad jurídica y la necesidad de políticas públicas coherentes para reactivar el sector. Con un déficit habitacional significativo, se estima que se deben construir al menos tres millones de casas en los próximos 15 años. La colaboración entre el sector privado y el gobierno es crucial para garantizar el acceso a viviendas de calidad y fomentar el desarrollo sostenible en el país. La falta de financiamiento y la necesidad de mejorar la calidad de las Viviendas de Interés Social (VIS) son desafíos que deben abordarse de inmediato.

A medida que Colombia enfrenta estos retos, es fundamental que los inversores y actores del mercado estén atentos a las políticas que se implementen en los próximos meses. La llegada de El Niño y su impacto en la producción energética, así como las decisiones del nuevo gobierno sobre la inversión en infraestructura, serán factores determinantes para el crecimiento económico del país en el corto y mediano plazo. Las estrategias que se adopten en los sectores de energía y construcción no solo influirán en la economía colombiana, sino que también tendrán repercusiones en la región, especialmente en un contexto donde Brasil y otros países latinoamericanos buscan fortalecer sus economías.