Los analistas advierten que las reservas globales de petróleo están disminuyendo rápidamente, y se prevé que Europa enfrente escasez física en las próximas semanas. Jeff Currie, co-presidente ejecutivo de Abaxx Commodity Exchange, indicó que la situación podría volverse crítica "en cualquier momento", y que la actual crisis de suministro aún no se refleja en los precios del petróleo ni en los comentarios de los responsables políticos. En este contexto, los precios del crudo Brent alcanzaron los $110.73 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se situó en $106.86, lo que representa un aumento del 1.4% y 1.3%, respectivamente, en un solo día.

La caída de las reservas de petróleo es alarmante, con la Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtiendo que los inventarios podrían no recuperarse hasta diciembre de 2027. La situación se ha visto agravada por las tensiones en el estrecho de Ormuz, que representa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán el 28 de febrero, los flujos a través de esta vía han estado severamente restringidos, lo que ha llevado a una reducción significativa de la oferta disponible en el mercado.

Los analistas de Societe Generale han señalado que, aunque los mercados de petróleo parecen estar operando bajo una "capa de estabilidad", el sistema subyacente está "agudamente estresado". Con la llegada de las festividades en EE.UU. y el Reino Unido, se espera un aumento en la demanda de diésel, gasolina y petróleo, lo que podría intensificar aún más la presión sobre las reservas. La combinación de una oferta restringida y una demanda creciente podría llevar a un aumento abrupto de los precios, lo que se traduce en un escenario complicado para los consumidores y las empresas que dependen de estos combustibles.

Las implicancias para los inversores son significativas. Si la escasez de petróleo se materializa, los precios podrían experimentar un aumento no lineal, lo que significa que el costo del crudo podría dispararse a niveles que no se han visto en años. Currie enfatizó que el problema no es solo el precio del petróleo, sino su disponibilidad. En un escenario donde los precios podrían alcanzar los $150 por barril, la presión inflacionaria podría aumentar, afectando a las economías en desarrollo, incluyendo Argentina, donde los costos de importación de energía son un factor crítico en la balanza comercial.

A medida que se avanza hacia el verano, es crucial monitorear la evolución de la situación en el estrecho de Ormuz y las negociaciones entre Washington y Teherán. Si los flujos se reanudan, podría haber un retraso significativo en la normalización del suministro, lo que prolongaría la tensión en el mercado. Los analistas advierten que incluso si se reabren los flujos, la cadena de suministro compleja podría llevar al menos 52 días para que el petróleo adicional llegue al mercado, lo que significa que la escasez podría extenderse hasta finales de agosto, con una normalización significativa no esperada hasta septiembre.

En resumen, la situación actual del mercado del petróleo es crítica, con reservas en declive y tensiones geopolíticas que amenazan con exacerbar la crisis. Los inversores deben estar preparados para un entorno volátil, donde los precios del petróleo podrían seguir aumentando, impactando en la inflación y en los costos de energía a nivel global.