En un reciente debate en el Parlamento uruguayo, los trabajadores de la refinería de La Teja y del laboratorio de Ancap han presentado un reclamo crucial para la sostenibilidad de su carrera laboral: la restauración de la bonificación por edad jubilatoria para el personal que trabaja en turnos rotativos. Este beneficio, que fue eliminado por la reforma del sistema previsional (Ley 20.130), era un mecanismo que compensaba la menor tasa de reemplazo en el régimen de ahorro individual, permitiendo a los operarios retirarse sin sufrir una reducción significativa en sus haberes.

Los trabajadores argumentan que el régimen de "turnos integrales" que implementan, que implica rotaciones semanales entre mañana, tarde y noche, genera un desgaste físico y mental que justifica la necesidad de un sistema de bonificación. Históricamente, estos operarios se beneficiaban de un esquema de bonificación de "tres por cuatro", donde cada tres años de trabajo se computaban cuatro para la jubilación, un reconocimiento a la carga laboral que enfrentan. Sin embargo, la reforma reciente ha revertido este avance, dejando a los trabajadores en una situación de desventaja respecto a sus derechos adquiridos.

El conflicto se centra en la asimetría entre el régimen del Banco de Previsión Social (BPS) y el de las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP). Mientras que el BPS computa los años bonificados tanto para el tiempo de servicio como para la edad, el cálculo de las AFAP se basa estrictamente en la expectativa de vida, lo que provoca que los trabajadores que se jubilan anticipadamente por desgaste reciban un monto significativamente menor. Esta situación ha sido calificada por los trabajadores como una "pérdida de derechos consagrados", lo que ha llevado a la delegación a solicitar un análisis más profundo que no se limite a consideraciones políticas o gremiales.

Además, los trabajadores han solicitado que el Directorio de Ancap emita un informe técnico y científico sobre las consecuencias biológicas de mantener un régimen de turnos durante 30 o 40 años. Según ellos, la evidencia científica respalda su postura, indicando que el cuerpo humano no puede sostener ritmos de trabajo rotativos después de los 60 años. La eliminación de la bonificación ha generado un "efecto no deseado", ya que al reducirse el monto jubilatorio, se pierde el incentivo para el retiro voluntario, lo que podría llevar a un envejecimiento de la plantilla en áreas críticas de la refinería.

El envejecimiento de la fuerza laboral en Ancap podría tener implicaciones serias para la seguridad industrial y la capacidad de respuesta ante emergencias. Los trabajadores han señalado que las tareas que realizan implican un trabajo físico intenso y exposición a condiciones adversas, lo que aumenta el riesgo de accidentes y disminuye la eficiencia operativa. Además, diversos estudios internacionales han vinculado el trabajo rotativo y nocturno con mayores riesgos cardiovasculares y metabólicos, así como efectos negativos en la vida familiar y social de los trabajadores.

A futuro, es crucial monitorear cómo se desarrollan las negociaciones entre los trabajadores y el Parlamento, así como la respuesta del Directorio de Ancap a las solicitudes de un informe técnico. La situación podría influir en la percepción del mercado sobre la estabilidad laboral en el sector energético uruguayo y, potencialmente, en la inversión extranjera en el país. Las decisiones que se tomen en este contexto podrían tener repercusiones no solo para los trabajadores de Ancap, sino también para el panorama laboral en Uruguay en general.