Los sindicatos de la CGT están impulsando aumentos salariales significativos para contrarrestar la reforma laboral que permite a las empresas negociar convenios propios. Este movimiento busca asegurar que los salarios no queden rezagados frente a la inflación, en un contexto donde se discute la posibilidad de que las empresas establezcan condiciones laborales distintas a las del gremio nacional.

Un acuerdo salarial en el sector de estaciones de servicio está en su fase final y contempla aumentos escalonados del 4% en febrero y marzo de 2026, con una revisión programada para abril. Esta estrategia tiene como objetivo brindar previsibilidad a los trabajadores, asegurando que sus ingresos se mantengan alineados con el aumento del costo de vida.

Carlos Acuña, secretario general adjunto del gremio, ha enfatizado que el propósito principal es mantener el poder adquisitivo de los trabajadores. Además, ha declarado que el sindicato no aceptará limitaciones que impidan una verdadera recomposición salarial, argumentando que no existen techos legales para las paritarias.

Por otro lado, las cámaras empresarias, aunque apoyan la necesidad de recomposición salarial para evitar conflictos, expresan su preocupación por la caída en las ventas y el aumento de costos operativos. Este escenario tenso entre sindicatos y empresas podría tener repercusiones en la estabilidad del mercado laboral y en la economía en general, especialmente si se implementan cambios significativos en la legislación laboral.