Los precios del petróleo han experimentado un notable aumento, alcanzando niveles cercanos a los $90 por barril, lo que marca una de las mayores alzas semanales en años. Este incremento se debe en gran parte a las interrupciones en el suministro de petróleo en el Medio Oriente y a las preocupaciones sobre la seguridad del tránsito marítimo a través del estrecho de Ormuz, un pasaje crucial para el comercio global de crudo.

En la jornada del viernes, el crudo Brent se cotizaba por encima de los $88 por barril, con un aumento superior al 4% en comparación con el día anterior. Por su parte, el West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, alcanzó los $85.90 por barril, sumando más de $4.80 en su cotización. Este aumento es significativo, ya que el crudo Murban, un indicador clave para Asia, se acercaba a la barrera de los $100 por barril, lo que indica una presión creciente sobre los costos de las refinerías en esa región.

El contexto geopolítico ha generado un efecto dominó en los mercados, donde los traders están ajustando sus expectativas ante la posibilidad de que las exportaciones desde el Golfo Pérsico enfrenten mayores desafíos logísticos. A pesar de la diversificación de proveedores, la incertidumbre en torno a la seguridad en el estrecho de Ormuz ha llevado a un aumento en la demanda de crudo estadounidense, lo que ha comprimido la diferencia de precios entre Brent y WTI.

La Casa Blanca ha comenzado a considerar medidas para mitigar el impacto económico de estos precios en aumento, lo que podría influir en el comportamiento del mercado en el corto plazo. Sin embargo, mientras persista la incertidumbre en la región, es probable que los precios del petróleo continúen siendo volátiles, con el umbral de los $90 ahora firmemente al alcance del Brent y precios de tres dígitos ya visibles en algunas partes del sistema de referencia global.