A pesar de la creciente incertidumbre geopolítica, los mercados internacionales han mostrado un desempeño notable en lo que va del año. Las acciones internacionales han registrado un aumento superior al 13% hasta la fecha, en comparación con un crecimiento del 7.3% en las acciones nacionales de EE.UU. Este contraste se produce en un contexto donde la inestabilidad global, incluyendo conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania y tensiones en el estrecho de Ormuz, ha llevado a muchos a cuestionar la seguridad de sus inversiones.

El panorama actual es complejo. La situación en el estrecho de Ormuz, donde se ha interrumpido el suministro de petróleo, representa un 20% de la oferta mundial. Esto ha generado preocupaciones sobre el aumento de los precios del petróleo y su impacto en la inflación global. A su vez, la guerra en Ucrania se ha prolongado durante más de tres años, sin visos claros de resolución, lo que añade presión a los mercados. En este contexto, el Foro Económico Mundial ha identificado la confrontación geoeconómica como el principal riesgo para los próximos dos años, sugiriendo que podríamos ver un aumento en las sanciones y restricciones comerciales entre naciones.

Históricamente, los inversores han buscado refugio en activos considerados seguros como el oro y el bitcoin, aunque estos no han demostrado ser tan seguros en el corto plazo. La volatilidad en los mercados también ha aumentado, con el índice de volatilidad CBOE (VIX) que se sitúa en 17.3, ligeramente por debajo de la media histórica de 20. Sin embargo, esta cifra es baja en comparación con los picos alcanzados durante la crisis financiera de 2008 y el inicio de la pandemia de COVID-19 en 2020. Esto sugiere que, a pesar de la inestabilidad, los mercados no están en un estado de pánico extremo.

Para los inversores, la clave radica en mantener una estrategia de inversión disciplinada. En lugar de reaccionar impulsivamente a las noticias, es recomendable establecer un plan de asignación de activos y adherirse a él. Por ejemplo, una asignación de 60% en acciones podría permitir a los inversores comprar más acciones durante caídas del mercado y vender cuando los precios se recuperen. Esta estrategia puede ayudar a evitar pérdidas significativas y a capitalizar las oportunidades de compra en momentos de baja.

Mirando hacia el futuro, es crucial que los inversores se mantengan informados sobre los desarrollos geopolíticos y económicos. Eventos como las elecciones en EE.UU. y las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal podrían influir en la dirección de los mercados. Además, la evolución de la guerra en Ucrania y las tensiones en el Medio Oriente seguirán siendo factores determinantes. Los inversores deben estar preparados para ajustar sus estrategias en función de cómo se desarrollen estos eventos en los próximos meses.