El Banco Daycoval ha publicado un estudio que revela que el choque de oferta, especialmente el aumento en los precios del petróleo, es el principal responsable del incremento de la inflación en Brasil, medida por el Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplo (IPCA). Este factor ha contribuido con aproximadamente 60% del aumento del índice en el primer trimestre de 2026, lo que equivale a 0,82 puntos porcentuales. Durante este periodo, el IPCA mostró un incremento del 1,4%, marcando una recuperación significativa tras la desaceleración que se observó a lo largo de 2025.

El aumento en los precios del petróleo ha tenido un impacto directo en los precios administrados, particularmente en los combustibles, lo que ha generado un efecto inmediato en la inflación. Sin embargo, el impacto del petróleo no se limita a los combustibles; también se extiende a los bienes industriales y, a través de las expectativas de inflación, afecta a los servicios en el mediano plazo. Este fenómeno es crucial, ya que la inflación de servicios subyacentes es un indicador que el Banco Central de Brasil (BC) monitorea de cerca, dado que tiende a mostrar una inercia que dificulta su ajuste.

En la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), el BC indicó que ha habido un alivio en las lecturas de los servicios subyacentes. Sin embargo, el componente de demanda también ha jugado un papel en el aumento de la inflación, aportando 0,35 puntos porcentuales en el primer trimestre de 2026. Los economistas de Daycoval sugieren que esto es indicativo de una economía que opera por encima de su capacidad, aunque ha comenzado a perder fuerza desde su pico en 2024. A pesar de esto, en el acumulado de 12 meses, la demanda sigue siendo el principal motor del IPCA.

El estudio también destaca que las expectativas de inflación para el próximo año son altamente sensibles a factores de oferta, como el choque del petróleo. En este sentido, el componente de oferta en las expectativas alcanzó aproximadamente 2,2 puntos porcentuales, superando a la demanda, que se situó en 1,5 puntos porcentuales en el primer trimestre de 2026. Esta persistente alta en los precios del petróleo tiende a mantener las expectativas inflacionarias elevadas, lo que podría ejercer presión sobre la inflación de servicios a través de la inercia.

Dada esta situación, el Banco Central enfrenta un desafío considerable para alinear la inflación con su meta del 3%. Los economistas de Daycoval advierten que el actual choque de oferta complica la política monetaria, sugiriendo que se debe tener cautela al considerar una reducción de tasas de interés. Entre los factores que complican la situación se encuentran las expectativas de inflación desancladas, la economía operando por encima de su capacidad y la elevada incertidumbre fiscal, además de un tipo de cambio volátil en un año electoral. Estos elementos pueden aumentar los riesgos de efectos secundarios, afectando el núcleo de la inflación y limitando el margen para una respuesta más flexible de la política monetaria.

Por lo tanto, aunque el choque de oferta es el principal impulsor de la inflación, el Banco Central debe mantener una vigilancia constante sobre la demanda y las expectativas inflacionarias. En este contexto, se espera que el BC continúe monitoreando de cerca la evolución de los precios del petróleo y su impacto en la economía, así como las expectativas de inflación, lo que podría influir en sus decisiones futuras de política monetaria.