El ministro de Economía argentino, Luis Caputo, anunció que Chevron presentará un proyecto de inversión por más de u$s10.000 millones en el yacimiento de Vaca Muerta, bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Este anuncio se realizó durante una gira oficial en Estados Unidos, donde Caputo acompaña al presidente Javier Milei. La reunión con ejecutivos de Chevron, incluyendo a su directora financiera Eimar Bonner, marca un hito en la atracción de inversiones extranjeras en el sector energético argentino.

La inversión de Chevron se suma a un total de más de u$s100.000 millones en proyectos presentados bajo el RIGI, que busca atraer inversiones de gran escala en Argentina. Este régimen fiscal y cambiario fue creado para ofrecer estabilidad y previsibilidad a largo plazo para proyectos superiores a u$s200 millones. Con más de 36 propuestas en carpeta, la mayoría en el sector energético, el RIGI se presenta como la principal herramienta del Gobierno para reactivar la economía y atraer capitales en un contexto de necesidad de divisas.

Chevron ha estado operando en Argentina durante más de una década, centrando sus esfuerzos en el desarrollo de Vaca Muerta, un área rica en recursos de shale oil y gas. La nueva inversión reafirma el compromiso de la compañía con el país y su intención de expandir sus operaciones. En paralelo, el Gobierno argentino ha enviado al Congreso un proyecto para derogar el Decreto 929/2013, conocido como el "Decreto Chevron", que otorgaba beneficios específicos para inversiones en Vaca Muerta. La derogación busca unificar los incentivos bajo el RIGI, simplificando el marco regulatorio y evitando la superposición de normativas.

La unificación de incentivos es crucial para dar mayor transparencia al sistema y facilitar el control de los beneficios fiscales. Proyectos que habían comenzado bajo el antiguo decreto serán migrados al RIGI, lo que incluye iniciativas de otras petroleras que operan en la región. Este movimiento es parte de una estrategia más amplia del Gobierno para consolidar el sector energético y maximizar su potencial de exportación, especialmente en un contexto donde la transición energética global plantea desafíos temporales para el aprovechamiento de recursos.

El sector hidrocarburífero argentino se encuentra en una trayectoria de crecimiento, con proyecciones que indican que la producción de petróleo podría superar el millón de barriles diarios en la próxima década. La Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) estima que la infraestructura y perforación en Vaca Muerta se expandirán significativamente, con un objetivo de alcanzar 1.5 millones de barriles diarios para 2030. Este crecimiento se traduce en un superávit comercial energético que alcanzó un récord de u$s7.829 millones en 2025, marcando un cambio significativo respecto al déficit de años anteriores. Las proyecciones indican que el sector de hidrocarburos, junto con la minería, podría contribuir a una balanza comercial de hasta u$s60.000 millones en el futuro cercano.

Con la reciente confirmación de Chevron y el marco regulatorio más claro que se está estableciendo, los inversores deben prestar atención a cómo se desarrollan estos proyectos y qué otros actores se suman al RIGI. La presentación de documentación por parte de otras compañías, como Vista Energy, también es un indicador de la creciente confianza en el sector. A medida que se avanza hacia el cierre del segundo trimestre de este año, será importante observar la evolución de las inversiones y la respuesta del mercado a estas iniciativas, ya que podrían tener un impacto significativo en la economía argentina y en la dinámica de la región en su conjunto.