La Comisión Europea ha intensificado sus esfuerzos para persuadir al Gobierno de Estados Unidos de que no implemente un aumento de aranceles del 25% a los automóviles europeos, una medida que podría desatar una nueva guerra comercial entre ambos bloques. En una reunión celebrada en París, el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, instó al delegado comercial estadounidense, Jamieson Greer, a regresar a los términos del acuerdo comercial alcanzado el pasado verano en Turnberry, donde se estableció un arancel general del 15%. Este encuentro se produce en un contexto de creciente tensión, tras las amenazas del presidente Donald Trump de imponer aranceles más altos debido a la reticencia de Europa a alinearse con su política exterior, especialmente en relación a Irán.

El sector automovilístico europeo es uno de los más vulnerables a estas decisiones, dado que representa una parte significativa de las exportaciones del Viejo Continente. La amenaza de un arancel del 25% podría perjudicar gravemente a las empresas automotrices, especialmente a aquellas con una fuerte presencia en el mercado estadounidense, como Volkswagen y BMW. En el contexto actual, la Comisión Europea ha asegurado a Washington que trabajará arduamente para cumplir con su parte del acuerdo, lo que incluye la rápida aprobación de los términos en las instituciones europeas. Sin embargo, el proceso de negociación se encuentra actualmente en manos de los Estados miembros y el Parlamento Europeo, que están buscando una posición común.