Tubos Reunidos, un grupo industrial con 1.300 empleados, ha presentado un concurso de acreedores ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España, lo que ha llevado a la suspensión de la cotización de sus acciones. Esta decisión se produce tras meses de tensiones financieras, exacerbadas por la paralización de su planta en Amurrio, lo que ha llevado a la empresa a una situación de insolvencia inminente. En lo que va del año, las acciones de Tubos Reunidos han caído un 56%, reflejando la grave crisis que atraviesa la compañía.

La empresa ha comunicado que, a pesar de los esfuerzos del consejo de administración por desarrollar un plan de viabilidad, no se han podido garantizar las condiciones necesarias para su continuidad. La falta de flujo de caja ha sido un factor crítico, y la compañía ha estado trabajando con el bufete de abogados Uría Menéndez para gestionar este proceso. La situación se agrava por el hecho de que la planta de Amurrio se encuentra en huelga indefinida, lo que complica aún más la recuperación de la empresa.

Las pérdidas de Tubos Reunidos alcanzaron los 118 millones de euros el año pasado, en contraste con un beneficio de 28,6 millones en 2024. Este deterioro financiero se debe, en gran parte, a la guerra arancelaria con Estados Unidos, que impone un 50% de aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio, afectando severamente las ventas de la empresa, que dependen en un 45% del mercado estadounidense. Además, la debilidad del dólar y la presión de precios por la competencia de tubos de bajo coste en Europa han contribuido a la caída de la demanda.

La empresa ha presentado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que contempla 285 despidos, lo que representa un intento de reducir costos en un momento crítico. La deuda financiera bruta de Tubos Reunidos se sitúa en 298,2 millones de euros, con una deuda neta de 264,2 millones, lo que representa un incremento de casi 30 millones respecto al año anterior. La mayor parte de esta deuda está vinculada a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que ha sido el principal acreedor de la empresa, con 150 millones de euros.

El Gobierno vasco ha intentado mediar en la reestructuración de la deuda con la SEPI, pero las propuestas de refinanciación no han sido suficientes para aliviar la carga financiera de Tubos Reunidos. La situación actual plantea un desafío significativo no solo para la empresa, sino también para sus trabajadores y proveedores, quienes dependen de su estabilidad. A medida que Tubos Reunidos navega por este proceso de concurso de acreedores, será crucial observar cómo se desarrollan las negociaciones con los acreedores y si se logra un plan de reestructuración viable.

En el horizonte, el 7 de mayo se llevará a cabo una asamblea de trabajadores para decidir sobre la continuación de la huelga, lo que podría influir en la producción y en la capacidad de la empresa para generar ingresos. Además, el seguimiento de las negociaciones con la SEPI y la evolución del mercado estadounidense serán factores determinantes para el futuro de Tubos Reunidos y su capacidad para salir de esta crisis.