La reciente encuesta Plaza Pública de Cadem, realizada en la última semana de abril, ha revelado un notable deterioro en la aprobación del Presidente José Antonio Kast, que ha caído al 39%, su nivel más bajo desde que asumió el cargo el 11 de marzo. Este descenso de un punto porcentual se acompaña de una desaprobación que se mantiene en un 57%, lo que indica un panorama complicado para su gobierno en los primeros 50 días de gestión. Este contexto de desaprobación se ve reflejado en la disminución de la evaluación de sus atributos personales y de liderazgo, donde aspectos como el carisma y la empatía han registrado caídas significativas.

El sondeo también destaca que el 67% de los encuestados considera que el Estado está siendo sobrepasado por la delincuencia, lo que genera un clima de inseguridad creciente en la población. Este dato es alarmante, especialmente en un país donde el crimen organizado se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos. El 78% de los encuestados identifica el crimen organizado, incluyendo narcotráfico y sicariatos, como el problema más crítico en materia de seguridad, superando ampliamente a la delincuencia común, que solo es mencionada por el 20% de los encuestados.

En términos de gestión, la encuesta revela que la percepción de la capacidad del gobierno para enfrentar la delincuencia ha aumentado, con un 54% de los encuestados señalando al Ejecutivo como el principal responsable de la situación. Sin embargo, la confianza en las instituciones encargadas de la seguridad también ha disminuido, con la aprobación de la Policía de Investigaciones (PDI) cayendo del 84% al 74% desde enero de 2024. Este descenso en la confianza institucional podría tener repercusiones en la percepción pública sobre la efectividad del gobierno en la lucha contra el crimen.

Desde una perspectiva económica, la situación laboral también se ve afectada, ya que un 85% de los encuestados califica la situación del empleo como mala o muy mala, el nivel más alto desde marzo de 2021. Este dato es crucial, ya que una alta tasa de desempleo puede generar un efecto dominó en la economía, afectando el consumo y, por ende, el crecimiento económico. La gestión de Kast, que inicialmente prometía un enfoque en el crecimiento económico, ahora enfrenta el desafío de abordar la inseguridad y el desempleo de manera simultánea.

A futuro, es importante observar cómo el gobierno de Kast responderá a estas preocupaciones. La próxima evaluación de su gestión y las medidas que implemente para abordar la delincuencia y el desempleo serán determinantes para su aprobación y la estabilidad del país. Además, el impacto de estas dinámicas en la economía argentina, que ya enfrenta sus propios desafíos, podría ser significativo, especialmente en áreas como el comercio y la inversión. Los inversores deben estar atentos a las decisiones políticas y económicas que se tomen en los próximos meses, ya que podrían influir en la percepción de riesgo en la región.