El precio del petróleo WTI ha experimentado un notable aumento, superando el umbral de $80 por barril por primera vez desde junio de 2024. Este incremento de más del 6% se ha visto impulsado por la escalada de tensiones en Medio Oriente, particularmente tras los recientes ataques en Irán que han cerrado efectivamente el estrecho de Ormuz, una de las rutas de transporte de petróleo más importantes del mundo.

La situación en la región ha llevado a una drástica reducción del tráfico de buques, con al menos cinco embarcaciones dañadas y más de 150 barcos atrapados fuera del estrecho. Las principales compañías navieras, como Maersk y Hapag-Lloyd, han suspendido todas las transacciones, lo que ha contribuido a una oferta restringida en el mercado global. Además, los ataques a las instalaciones de QatarEnergy han dejado fuera de servicio aproximadamente una quinta parte de la capacidad de exportación de gas natural licuado (GNL) a nivel mundial.

En respuesta a esta crisis, OPEC+ ha decidido aumentar la producción en 206,000 barriles por día, aunque muchos analistas consideran que este incremento es más simbólico que efectivo, dado que gran parte de la capacidad de reserva se encuentra en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, que dependen de las rutas de exportación del Golfo. Goldman Sachs ha advertido que un aumento temporal del precio del petróleo a $100 por barril podría frenar el crecimiento económico global en 0.4 puntos porcentuales.

Con el informe de nóminas no agrícolas (NFP) de EE. UU. programado para el viernes, los operadores se enfrentan a una mayor incertidumbre en un contexto ya volátil. En el análisis técnico, el WTI se encuentra en una tendencia alcista, con niveles de soporte iniciales en torno a $74.50, lo que sugiere que los compradores podrían seguir activos si los precios se mantienen por encima de estos niveles críticos.