El Dólar estadounidense (USD) ha encontrado soporte en el aumento de los precios del petróleo, que alcanzaron su nivel más alto desde julio de 2024. Este incremento se produce en medio de preocupaciones sobre posibles interrupciones en el Estrecho de Ormuz y ataques a embarcaciones en la región, lo que genera un ambiente de incertidumbre en los mercados globales.

En el ámbito laboral de Estados Unidos, los datos recientes muestran que el mercado de trabajo se mantiene resiliente. Un informe indicó que los despidos anunciados por empleadores estadounidenses disminuyeron un 55% en febrero, lo que sugiere una estabilidad en el empleo, mientras que las solicitudes iniciales de subsidios por desempleo se mantuvieron en niveles similares a los de la semana anterior, lo que refuerza la confianza en la economía estadounidense.

Los movimientos en el mercado de divisas reflejan esta fortaleza del Dólar, que se ha apreciado frente a varias monedas importantes. Por ejemplo, el par EUR/USD ha retrocedido a niveles cercanos a 1.1580, mientras que el GBP/USD también ha mostrado debilidad, lo que indica un cambio de preferencia hacia el Dólar como refugio seguro en medio de la creciente tensión geopolítica.

Por otro lado, el oro, tradicionalmente considerado un activo refugio, ha caído por debajo de los 5,100 dólares la onza, a medida que los inversores optan por el Dólar. Esta dinámica sugiere que la incertidumbre en el Medio Oriente y la fortaleza del Dólar están influyendo en las decisiones de inversión, lo que podría tener repercusiones en los mercados de materias primas y en la economía global en general.