La agencia Fitch Ratings ha cambiado la perspectiva de la calificación soberana de Indonesia de 'estable' a 'negativa', manteniendo su calificación en BBB. Esta decisión sigue a un movimiento similar de Moody's y refleja preocupaciones sobre la incertidumbre política y los cambios en el marco fiscal del país. Según Fitch, el aumento de la centralización en la toma de decisiones y la falta de consistencia en las políticas han erosionado la credibilidad del gobierno indonesio.

Además, Fitch advirtió que el ambicioso objetivo de crecimiento del 8% requiere un fuerte apoyo en el gasto social y un alivio fiscal-monetario. Sin un aumento correspondiente en los ingresos, esto podría poner en riesgo la estabilidad macroeconómica del país. La revisión del marco fiscal a largo plazo también se considera un factor que podría debilitar la credibilidad de las políticas y aumentar las preocupaciones sobre la capacidad de financiar déficits fiscales elevados.