- El dólar oficial mayorista cerró abril a $1.405, un aumento de $23 (+1,7%).
- Analistas advierten que 'colocarse en pesos empieza a tener mayor riesgo' por la inflación y tasas bajas.
- Se estima que la inflación en mayo podría estar entre 2,4% y 2,6%, tras un pico del 3,4% en marzo.
- El exceso de oferta de dólares por la cosecha podría estabilizar el mercado cambiario en el corto plazo.
- El desarme de posiciones en pesos es una tendencia creciente entre los inversores, que buscan refugio en dólares.
En el cierre de abril, el dólar oficial mayorista se posicionó en $1.405, lo que representa un incremento de $23 (+1,7%) en comparación con el mes anterior. Este aumento se produce en un contexto donde los analistas advierten que 'colocarse en pesos empieza a tener mayor riesgo', debido a la presión inflacionaria y a las tasas de interés que se mantienen en niveles bajos. La combinación de un tipo de cambio relativamente apreciado y una inflación que se espera supere el 3% en mayo genera incertidumbre sobre la sostenibilidad de esta apreciación del peso.
El economista Carlos Melconian ha expresado que un tipo de cambio de $1.500 no es imposible, aunque no generaría un estrés significativo en el mercado. Esta apreciación del peso se ha visto favorecida por un exceso de oferta de dólares, especialmente debido a la estacionalidad de la cosecha, que podría ayudar a estabilizar el mercado cambiario en el corto plazo. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿puede esta oferta de dólares equilibrarse con la demanda del Banco Central de la República Argentina (BCRA)? La respuesta a esta pregunta será clave para entender la dinámica cambiaria en mayo.
Los analistas, como Martín Sarano de la Fundación Internacional Bases, subrayan que el desarme de posiciones en pesos es una tendencia creciente, ya que el dólar se percibe como barato y las tasas de interés se mantienen bajas. Esto ha llevado a muchos inversores a cerrar operaciones que les han generado ganancias significativas, a la espera de ver cómo se desarrollan las condiciones del mercado. En este sentido, el ingreso de divisas por la cosecha, así como por la minería y el sector energético, se espera que mantenga la calma cambiaria en el corto plazo, a pesar de las tasas reales negativas.
A medida que se acerca mayo, las expectativas inflacionarias continúan siendo un tema de discusión. El Gobierno ha señalado que después del pico de 3,4% en marzo, se espera un proceso de desinflación. Sin embargo, las proyecciones de inflación para mayo son variadas, con estimaciones que oscilan entre el 2,4% y el 2,6%. La estabilidad en los precios de la carne y la baja en los precios de frutas y verduras han contribuido a esta desaceleración, aunque los analistas advierten que la inflación inercial podría seguir presente.
Mirando hacia el futuro, es crucial que los inversores estén atentos a la evolución de las tasas de interés y la inflación. La segunda mitad del año podría traer tasas más neutrales, dependiendo de las expectativas inflacionarias. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha mencionado que la demanda de dinero está recuperándose, lo que podría influir en la dinámica del tipo de cambio. En este contexto, el monitoreo de la oferta de dólares y la respuesta del BCRA serán factores determinantes para entender el rumbo del mercado cambiario en los próximos meses.
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