- Los precios de la energía podrían aumentar un 24% en 2026, alcanzando niveles máximos en cuatro años.
- Se estima un incremento del 16% en los precios generales de las commodities debido a la guerra en el Oriente Medio.
- Los precios del petróleo Brent podrían promediar 86 dólares en 2026, un aumento considerable respecto a los 69 dólares de 2025.
- La inflación en economías en desarrollo podría alcanzar un promedio del 5,1% en 2026, afectando a los más vulnerables.
- Los precios de los fertilizantes se prevén que aumenten un 31%, intensificando la presión sobre el abastecimiento de alimentos.
El Banco Mundial ha proyectado que los precios de la energía experimentarán un aumento del 24% en 2026, alcanzando así su nivel más alto en cuatro años. Esta estimación se basa en la suposición de que los efectos más severos de la guerra en el Oriente Medio se mitigarán para mayo. Sin embargo, si las hostilidades se intensifican y las interrupciones en el suministro persisten, los precios podrían aumentar aún más. Además, se anticipa un incremento general del 16% en los precios de las commodities, impulsado por el alza en los costos de la energía y los fertilizantes, así como por los precios récord de varios metales esenciales.
El conflicto en el Oriente Medio, especialmente en el Estrecho de Ormuz, que representa más del 20% del comercio global de petróleo, ha generado una presión significativa sobre los precios. A mediados de abril, los precios del petróleo Brent se mantenían más de un 50% por encima de los niveles de inicio de año, con una previsión de que el precio promedio del barril alcance los 86 dólares en 2026, un notable aumento respecto a los 69 dólares estimados para 2025. Esta situación refleja un choque de oferta sin precedentes, exacerbado por ataques a la infraestructura energética y restricciones en el transporte marítimo.
La guerra está teniendo un efecto dominó en la economía global, comenzando con el aumento de los precios de la energía, seguido por el incremento en los precios de los alimentos y, finalmente, un avance en la inflación. El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, ha señalado que este impacto afectará de manera desproporcionada a los países en desarrollo, que ya enfrentan altos niveles de endeudamiento. Se estima que la inflación en estas economías alcanzará un promedio del 5,1% en 2026, un aumento respecto al 4,7% del año anterior, y podría llegar al 5,8% si el conflicto se prolonga.
En cuanto a los fertilizantes, se prevé un aumento del 31% en sus precios para 2026, impulsado por un incremento del 60% en el precio de la ureia, el fertilizante nitrogenado más utilizado. Este aumento en los costos de los insumos agrícolas podría agravar la inseguridad alimentaria, con el Programa Mundial de Alimentos advirtiendo que más de 45 millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda si la guerra continúa. Esto no solo afectará a los agricultores, sino que también podría tener repercusiones en la cadena de suministro de alimentos a nivel global.
Con la mirada puesta en el futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación en el Oriente Medio, especialmente en relación con el Estrecho de Ormuz. La recuperación de los volúmenes de transporte marítimo a niveles previos a la guerra se proyecta para octubre, pero los riesgos de precios más altos son significativos. Además, la evolución de los precios del petróleo Brent y su impacto en la inflación global serán factores críticos a monitorear en los próximos meses, ya que podrían influir en las decisiones de política monetaria en diversas economías, incluida Argentina.
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