La morosidad de las familias argentinas ha alcanzado un alarmante 11,2% en febrero de 2026, cuadruplicándose en comparación con el 2,9% del mismo mes del año anterior. Este aumento significativo en la morosidad refleja la creciente dificultad de los hogares para afrontar sus deudas, en un contexto donde la inflación ha superado el crecimiento de los salarios. La situación se ha vuelto crítica, ya que los hogares intentan mantener su nivel de consumo a través del endeudamiento, lo que ha generado una bola de nieve de deudas que amenaza con empeorar en el futuro.

El informe del Instituto Argentina Grande destaca que la morosidad en los préstamos personales ha escalado hasta un 13,8%, mientras que en las tarjetas de crédito se sitúa en un 11,6%. Estos niveles de morosidad son los más altos en las últimas dos décadas, lo que indica una presión extrema sobre la capacidad de pago de las familias. Comparativamente, en febrero de 2025, la morosidad era de solo el 2,9%, lo que subraya la rápida deterioración de la situación económica de los hogares argentinos.

El impacto de esta crisis se ve agravado por la caída del poder adquisitivo, ya que los salarios privados registrados han disminuido un 3,6% en términos reales desde agosto del año pasado hasta febrero de este año. Además, se han perdido cerca de 100 mil empleos formales en el mismo periodo, lo que limita aún más la capacidad de las familias para hacer frente a sus obligaciones financieras. La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia ha señalado que la masa salarial no será un motor para la recuperación del consumo, lo que complica aún más la situación económica del país.

En respuesta a esta crisis, el gobierno de Javier Milei ha intentado estimular la actividad económica mediante la reducción de las tasas de interés, que han bajado del 30% al 22,5% nominal anual. Sin embargo, el Banco Provincia ha advertido que, debido a la alta morosidad, los préstamos a familias y empresas apenas han crecido en términos reales, lo que sugiere que estas medidas no están logrando el efecto deseado. En el sector corporativo, se estima que una de cada ocho empresas tiene atrasos en sus pagos, lo que refleja un panorama preocupante para la economía en general.

La oposición en el Congreso ha comenzado a abordar el problema del endeudamiento familiar, con la presentación de varios proyectos destinados a aliviar la carga de las familias. Entre ellos, se destaca un programa de desendeudamiento que propone líneas de crédito directas del Anses para ayudar a jubilados, trabajadores y beneficiarios de planes sociales a cancelar sus deudas. Estas iniciativas buscan mitigar el impacto del sobreendeudamiento y proporcionar un alivio a las familias que enfrentan dificultades económicas. A medida que la situación se desarrolla, será crucial observar cómo estas propuestas avanzan en el Parlamento y si logran ofrecer soluciones efectivas a la crisis.

En el horizonte, los inversores deben estar atentos a la evolución de la morosidad y su impacto en el consumo y la actividad económica en general. La situación actual plantea riesgos significativos para el mercado, especialmente si la morosidad continúa aumentando y los salarios no logran recuperarse. Además, el seguimiento de las iniciativas legislativas en curso será fundamental para evaluar si se implementan medidas efectivas que puedan aliviar la carga de las familias y, por ende, contribuir a una recuperación económica sostenible en el país.