El mercado mexicano cerró la semana con un avance del 0.87%, llevando al S&P/BMV IPC a superar nuevamente los 69,000 puntos. Este incremento se produjo en un contexto de optimismo global, impulsado por las expectativas de un diálogo entre Estados Unidos e Irán, lo que generó un ambiente favorable para los activos de riesgo. El tipo de cambio del peso mexicano se apreció un 0.20%, cerrando en 17.39 pesos por dólar, tras revertir pérdidas intradía, en un entorno donde el dólar mostró debilidad, reflejada en una caída del 0.26% en el índice DXY.

A nivel internacional, la jornada fue mixta en Wall Street, donde el Nasdaq lideró las ganancias con un alza del 1.63%, mientras que el S&P 500 subió un 0.80%. Sin embargo, el Dow Jones experimentó una ligera caída del 0.16%. Este comportamiento se atribuye a la expectativa de un acercamiento entre Washington y Teherán, tras la decisión del presidente Donald Trump de enviar emisarios a Pakistán para dialogar con funcionarios iraníes. La posibilidad de retomar negociaciones de paz ha elevado el apetito por riesgo entre los inversionistas, moderando las preocupaciones sobre el suministro energético global.

En el mercado de petróleo, el precio del WTI cerró en 94.88 dólares por barril, con una caída del 1.01%. Este descenso se debe a la especulación de que un eventual acuerdo entre Estados Unidos e Irán podría reducir las presiones sobre el flujo de crudo a través del Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el transporte de petróleo. Esta situación es relevante, ya que cualquier cambio en el suministro de petróleo puede tener repercusiones en los precios globales, afectando directamente a economías dependientes de las importaciones de energía, como Argentina.

En el ámbito local, la publicación del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) mostró un crecimiento mensual de apenas 0.1% en febrero, por debajo del 0.5% estimado. Este dato refuerza las señales de desaceleración en la economía mexicana, lo que podría influir en la política monetaria del Banco de México. La combinación de un crecimiento económico débil y un entorno internacional más optimista puede llevar a un enfoque más cauteloso por parte de los responsables de la política económica.

De cara al futuro, los inversionistas deberán estar atentos a la evolución de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, así como a los próximos datos económicos que se publiquen en México. La próxima reunión del Banco de México está programada para el 2 de marzo, donde se espera que se discutan las tasas de interés en un contexto de crecimiento moderado y presiones inflacionarias. Además, el seguimiento de los precios del petróleo será crucial, dado su impacto en la economía global y en los mercados locales, especialmente en un país como Argentina, que enfrenta desafíos económicos significativos.