El índice Kospi de Corea del Sur experimentó un notable rebote el jueves, subiendo más del 12% después de haber registrado su peor sesión en años. Este repunte se produce en un contexto donde grandes empresas como SK Hynix y Samsung Electronics vieron incrementos de más del 15% y 14%, respectivamente. La recuperación fue tan significativa que la Bolsa de Corea interrumpió brevemente las operaciones debido a la volatilidad del mercado.

La caída previa del Kospi, que había sido del 12% el miércoles, fue impulsada por una ola de ventas forzadas por parte de inversores minoristas, quienes enfrentaron llamados de margen. Expertos señalan que este rebote no está relacionado con fundamentos económicos sólidos, sino más bien con la reversión de estas posiciones apalancadas. A medida que los precios del petróleo comenzaron a estabilizarse, la confianza en el mercado coreano mejoró, lo que facilitó la recuperación de las acciones.

En el contexto más amplio de Asia-Pacífico, otros mercados también mostraron signos de recuperación, impulsados por un cambio en el sentimiento tras las ganancias en Wall Street. El índice Nikkei 225 de Japón subió un 2.5%, mientras que el índice Hang Seng de Hong Kong y el CSI 300 de China también registraron incrementos. Sin embargo, los analistas advierten que la volatilidad global podría persistir, especialmente con las tensiones geopolíticas en aumento y la incertidumbre en torno a los precios del petróleo.

Por otro lado, China ha fijado su objetivo de crecimiento del PIB para 2026 en un rango de 4.5% a 5%, el más bajo desde los años 90, lo que refleja las presiones deflacionarias y las tensiones comerciales con Estados Unidos. Este contexto económico en Asia es crucial para los inversores argentinos, quienes deben considerar cómo estos movimientos pueden influir en el mercado local y en las decisiones de inversión futuras.