El informe de la consultora LCG, basado en datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), revela que el crédito en pesos sufrió en febrero una caída real del 1,3% mensual, marcando su descenso más significativo desde marzo de 2024. Este retroceso se debe principalmente a la disminución del financiamiento a empresas y a la baja en el uso de tarjetas de crédito por parte de los consumidores, que se contrajo un 2,8% en el mismo período.

La morosidad en los créditos también ha alcanzado niveles preocupantes, con un récord de incumplimiento del 9,3% en diciembre de 2025, lo que refleja la presión que enfrentan las familias ante tasas de interés elevadas y salarios estancados. En febrero, la tasa de interés promedio de los préstamos personales fue del 69%, lo que limita aún más la capacidad de las familias para acceder a financiamiento.

En el ámbito empresarial, el financiamiento también se vio afectado, con una caída del 1,2% en los préstamos, lo que refleja una falta de dinamismo en la actividad económica. A pesar de esto, los préstamos en dólares mostraron un crecimiento del 1,6%, impulsados por el endeudamiento de las empresas, mientras que las familias enfrentan una contracción en su acceso al crédito.

De cara al futuro, se espera que la morosidad y la dinámica salarial continúen limitando el acceso al crédito. La ausencia de un motor claro para la expansión económica y las dificultades de repago de varias empresas también contribuyen a un panorama crediticio incierto, lo que podría afectar la recuperación económica en el corto y mediano plazo.