A pesar de que el mercado de acciones de Corea del Sur ha alcanzado máximos históricos, los inversores minoristas del país están dirigiendo su atención hacia las acciones estadounidenses. En 2025, Corea del Sur se convirtió en el tercer mayor comprador de acciones de EE. UU., solo detrás de Singapur y Noruega, con compras netas que alcanzaron los USD 73.6 mil millones, casi cinco veces más que en 2024. Este fenómeno se produce en un contexto donde el índice Kospi, el principal indicador bursátil de Corea del Sur, ha registrado un impresionante aumento del 75% en el último año, alcanzando nuevos máximos en 2026.

La preferencia por las acciones estadounidenses se refleja también en la composición del portafolio externo de Corea del Sur. Según un informe del Banco de Corea, las inversiones en EE. UU. constituyen el 63.4% del portafolio externo total del país, superando ampliamente el 25.3% correspondiente a economías avanzadas y el 36.8% a economías emergentes. Este cambio en el comportamiento de los inversores se atribuye en gran parte a los llamados "seohak ants", que son los inversores minoristas surcoreanos que buscan diversificar sus inversiones en mercados extranjeros, especialmente en EE. UU.

Los datos indican que los inversores minoristas están vendiendo activos no estadounidenses mientras continúan comprando acciones de EE. UU., lo que sugiere un cambio significativo en la estrategia de inversión. En 2025, las compras netas de acciones estadounidenses superaron las compras netas totales en el extranjero, lo que indica un fuerte interés por parte de los inversores individuales. Este comportamiento se ha visto impulsado por la percepción de que las empresas estadounidenses son más amigables con los accionistas y ofrecen una mayor transparencia, así como un historial de recompensas a los inversores a través de dividendos y recompras de acciones.

El gobierno surcoreano ha intentado frenar esta fuga de capitales mediante la implementación de medidas fiscales, como la exención de impuestos sobre las ganancias de capital de las acciones extranjeras si los ingresos se reinvierten en acciones locales durante un año. Sin embargo, los analistas son escépticos sobre la efectividad de estas medidas. A pesar de los esfuerzos del gobierno, en los primeros dos meses de 2026, Corea del Sur seguía siendo el mayor comprador neto de acciones estadounidenses, con casi USD 10 mil millones en compras, lo que indica que los inversores continúan prefiriendo el mercado estadounidense.

A medida que los inversores surcoreanos siguen buscando oportunidades en el mercado estadounidense, es importante monitorear cómo se desarrollan las políticas del gobierno y su impacto en la inversión local. La situación del Kospi y la percepción de los inversores sobre el mercado estadounidense serán factores clave a seguir en los próximos meses. La tendencia de los inversores minoristas a diversificar sus carteras podría influir en la dinámica del mercado de valores tanto en Corea del Sur como en EE. UU., y podría tener implicaciones para otros mercados emergentes, incluida Argentina, donde los inversores también buscan alternativas en el extranjero.