- La inflación anual en México se sitúa en 4.53%, una leve baja respecto al 4.59% de marzo.
- La inflación subyacente cayó a 4.27%, pero los precios de servicios siguen por encima del rango objetivo de Banxico.
- El precio del petróleo Brent ha superado los 105 USD, lo que podría aumentar las presiones sobre los precios internos.
- Las tarifas eléctricas han bajado un 14%, pero este alivio es estacional y no resuelve problemas estructurales.
- La próxima reunión de Banxico el 7 de mayo será clave para determinar si habrá un recorte en las tasas de interés.
- La Fed anunciará su decisión el 29 de abril, lo que podría influir en la política monetaria de Banxico.
La inflación en México mostró una leve disminución en la primera quincena de abril, alcanzando un 4.53% anual, según datos del INEGI. Este descenso, aunque positivo, se produce en un contexto complicado, donde el precio del petróleo Brent ha superado los 105 dólares por barril y el estrecho de Ormuz opera a solo el 5% de su capacidad habitual. Esta situación sugiere que las presiones inflacionarias podrían persistir, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas monetarias actuales.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reportó un aumento quincenal de 0.11%, con una inflación subyacente que también cedió, bajando a 4.27% desde el 4.45% del mes anterior. Sin embargo, la inflación no subyacente, que incluye elementos más volátiles, se benefició de una caída del 14% en las tarifas eléctricas, un alivio estacional que no resuelve problemas estructurales. A pesar de esta mejora, el costo de servicios sigue por encima del rango objetivo establecido por el Banco de México (Banxico), lo que indica que la lucha contra la inflación aún no ha sido ganada.
La situación se complica aún más con el aumento en los precios de la gasolina y el transporte urbano, que subieron 2.97% y 3.34% respectivamente. Estos incrementos son una señal temprana de cómo el nuevo episodio de tensiones energéticas podría impactar los precios al consumidor en México. La dependencia del país de importaciones de energía y la inestabilidad en el mercado internacional sugieren que la inflación podría reactivarse si la situación en Ormuz no mejora pronto.
En este contexto, Banxico enfrenta un dilema. La gobernadora Rodríguez Ceja ha indicado que el banco está cerca de concluir su ciclo de ajustes, con una tasa de interés real ex ante en 2.82%. Aunque hay espacio para un recorte adicional, las condiciones actuales limitan las opciones. El consenso entre analistas es dividido: algunos esperan un recorte en la próxima reunión del 7 de mayo, mientras que otros sugieren que es mejor esperar y observar cómo evolucionan los precios del petróleo y la inflación general.
De cara al futuro, la decisión de Banxico en mayo será crucial. Si opta por recortar las tasas, deberá basarse en la apreciación del peso y en la debilidad de la actividad económica, más que en un panorama inflacionario que sigue siendo incierto. La próxima reunión de la Reserva Federal de EE. UU. el 29 de abril también influirá en las decisiones de Banxico, ya que un cambio en la política monetaria estadounidense podría tener repercusiones en el tipo de cambio y, por ende, en la inflación mexicana. La primera quincena de abril ha brindado un respiro, pero la inflación sigue siendo un tema candente que requiere atención continua.
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