- La inflación interanual en Reino Unido alcanzó el 3,3% en marzo, el nivel más alto desde 2026.
- El aumento de precios fue impulsado principalmente por el encarecimiento de los combustibles debido al conflicto en Medio Oriente.
- El sector transporte experimentó un incremento del 4,7% en precios, el más alto desde diciembre de 2022.
- La inflación subyacente se situó en 3,1%, aún por encima del objetivo de estabilidad de precios del Banco de Inglaterra.
- El Banco de Inglaterra se reunirá el 30 de abril para discutir posibles cambios en la política monetaria ante la creciente inflación.
La inflación en Reino Unido se aceleró en marzo, alcanzando un 3,3% interanual, el nivel más alto desde 2026. Este aumento es atribuido principalmente al encarecimiento de los combustibles, impulsado por la reciente escalada del conflicto en Medio Oriente. Este dato complica la situación del Banco de Inglaterra, que debe decidir entre mantener tasas de interés altas para controlar la inflación o flexibilizar su política monetaria para evitar una desaceleración económica más profunda.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró un incremento de tres décimas respecto al mes anterior, alineándose con las expectativas del mercado. El economista jefe de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), Grant Fitzner, indicó que el aumento en los precios de los combustibles fue el más significativo en más de tres años. Este repunte no solo afecta a los precios de la energía, sino que también se extiende a los costos de materias primas y precios industriales, reflejando un impacto generalizado en la economía británica.
En términos de sectores específicos, el transporte fue el más afectado, con un aumento del 4,7% interanual en los precios, el más alto desde diciembre de 2022. Los combustibles para vehículos, por ejemplo, vieron un incremento del 4,9% en marzo, tras una caída previa del 4,6% en febrero. Además, los precios de vivienda y servicios para el hogar también subieron un 4,3%, impulsados por el aumento en los costos del gasoil para calefacción. En contraste, el sector de indumentaria y calzado experimentó una leve caída del 0,8% en sus precios.
La inflación subyacente, que excluye los precios de energía y alimentos frescos, se situó en un 3,1%, lo que indica que, aunque hay cierta moderación, los niveles siguen siendo elevados y por encima del objetivo de estabilidad de precios del Banco de Inglaterra. Este nuevo dato de inflación se presenta justo antes de la reunión del Banco de Inglaterra programada para el 30 de abril, donde se espera que se discutan las futuras decisiones sobre las tasas de interés. Analistas de ING sugieren que, mientras la inflación no supere el 4%, el banco podría optar por mantener las tasas sin cambios durante el año.
El dilema para el Banco de Inglaterra es significativo. Si decide endurecer su postura monetaria, podría agravar la desaceleración económica, mientras que una acción tardía podría resultar en una inflación más persistente. Los inversores anticipan que la inflación se mantendrá elevada también en abril, y algunos ya consideran la posibilidad de un aumento de tasas hacia fin de año. Sin embargo, otras consultoras sugieren que es más probable que se mantenga una pausa prolongada en las tasas, con recortes potenciales más adelante, una vez que se estabilicen los precios energéticos y disminuya la tensión geopolítica en la región.
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