El sector de los electrodomésticos en Argentina atraviesa una situación crítica, evidenciada por los recientes casos de Peabody y Electra, que han encendido las alarmas sobre un posible efecto dominó en la industria. Estas crisis se suman al cierre de plantas de Whirlpool y Mabe el año pasado, lo que refleja un cambio de escenario en un rubro que, aunque muestra signos de recuperación para 2025, sigue enfrentando debilidades significativas debido a la creciente presión de las importaciones.

Según datos del INDEC, las ventas del sector alcanzaron $1,48 billones en el cuarto trimestre de 2025, marcando una caída interanual del 1,7%. Aunque el crecimiento anual fue del 36,3% en comparación con 2024, este número se ve afectado por una inflación del 31,5%, lo que resalta la fragilidad del mercado. El inicio de 2026 ha sido complicado, con una demanda que se ve afectada por la necesidad de promociones constantes para impulsar las ventas.

La competencia ha aumentado considerablemente, especialmente en la categoría de pequeños electrodomésticos, donde la oferta se ha multiplicado con la llegada de nuevos modelos y marcas. Esto ha llevado a una disminución generalizada de precios, que han caído hasta un 40%. En este contexto, muchos fabricantes están cambiando su modelo de negocio para convertirse en importadores, con más de 1.000 nuevas firmas importadoras que han ingresado al mercado en 2025.

Las empresas enfrentan desafíos significativos debido a los altos costos impositivos y logísticos, lo que dificulta su capacidad para competir con los productos importados. Además, la creciente morosidad entre los consumidores, donde cuatro de cada diez clientes tienen retrasos en los pagos de créditos, añade una capa de complejidad a la situación. Se anticipa que en las próximas semanas podrían surgir más reestructuraciones en el sector, lo que podría agravar aún más la crisis.