El precio de los fertilizantes ha experimentado un aumento significativo del 51,5% en el último año, impulsado principalmente por la guerra en Medio Oriente. Este incremento se refleja en el Green Markets North America Fertilizer Price Index, que combina los valores de la urea, la potasa y el DAP. Una de las principales causas de esta alza es el cierre del Estrecho de Ormuz, una vía crucial que representa el 45% del comercio mundial de fertilizantes. Este conflicto ha generado una presión inflacionaria que podría tener repercusiones en el costo de los alimentos en varios países de la región, incluyendo Colombia.

Colombia, que depende en gran medida de las importaciones de fertilizantes, ha visto un aumento del 60% en el precio de la urea, el fertilizante más importado en el país. El indicador US Gulf Nola Urea Granular Spot muestra que el precio de la tonelada de urea ha pasado de cerca de US$400 en abril de 2025 a US$640 en el mismo mes de 2026. Este aumento se ha traducido en un costo total de importación de aproximadamente US$295 millones por 665.780 toneladas de urea, lo que representa el 27,8% del total de fertilizantes importados por Colombia.

Además de la urea, otros fertilizantes como el cloruro de potasio y los abonos minerales también han visto incrementos en sus precios. En el último año, se importaron 622.550 toneladas de cloruro de potasio por un valor de US$217 millones, y cerca de 269.460 toneladas de abonos minerales por US$138 millones. Estos datos indican que el mercado de fertilizantes está atravesando una fase de alta tensión, con subas marcadas en los precios de los nitrogenados y una firmeza en los fosfatados.

Para los inversores, la situación actual del mercado de fertilizantes podría tener implicancias significativas. Si el conflicto en Medio Oriente persiste, se espera que las presiones inflacionarias se intensifiquen, afectando no solo a los precios de los fertilizantes, sino también a los costos de producción agrícola. Esto podría traducirse en un aumento en los precios de los alimentos, lo que a su vez podría impactar en la inflación general en Colombia y otros países de la región. Con un inventario de fertilizantes suficiente para entre dos y tres meses, las repercusiones de esta crisis podrían comenzar a sentirse en la segunda mitad del año.

A futuro, es crucial monitorear la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el comercio global de fertilizantes. La capacidad de regasificación que comenzará a operar a finales de junio, con una capacidad de 60 millones de pies cúbicos diarios, podría ofrecer una solución temporal a la crisis de suministro. Sin embargo, la incertidumbre persiste, y los precios de los fertilizantes seguirán siendo un indicador clave de la salud del sector agrícola en Colombia y en toda la región. Los próximos meses serán decisivos para evaluar cómo se desarrollará esta situación y qué medidas se implementarán para mitigar sus efectos.