- Raízen ha solicitado una recuperación extrajudicial debido a una deuda de R$ 65 mil millones.
- El plan de reestructuración incluye usar el 30% de las ventas de activos en Argentina para reducir la deuda.
- Los tenedores de bonos han solicitado un alivio de R$ 8 mil millones, pero la propuesta de los bancos no especifica un monto.
- La compañía ha enfrentado problemas por inversiones elevadas y condiciones climáticas adversas que han afectado la producción.
- Itaú Unibanco y Bradesco amenazan con restringir el crédito a otras empresas de Cosan si no se encuentra una solución para Raízen.
- La recuperación extrajudicial permite a Raízen suspender pagos por 90 días, pero el costo de capital ha aumentado tras rebaixamientos de calificación.
Raízen (RAIZ4), la joint venture entre Cosan y Shell, ha recibido una nueva propuesta de reestructuración de deuda por parte de sus bancos acreedores. Según informes, el plan contempla que el 30% de los ingresos obtenidos de la venta de activos en Argentina se destinen a la reducción de la deuda. Esta situación se agrava dado que la compañía ya había solicitado una recuperación extrajudicial en marzo, enfrentando una deuda total de R$ 65 mil millones, lo que ha llevado a la empresa a buscar soluciones para evitar una posible quiebra.
La reestructuración de la deuda es un proceso crítico para Raízen, que ha estado lidiando con problemas financieros tras una serie de inversiones elevadas y condiciones climáticas adversas que han afectado la producción de caña de azúcar. Además, los incendios en los cañaverales han impactado negativamente en las cosechas, lo que ha reducido los volúmenes de procesamiento. En este contexto, la compañía ha negociado con sus acreedores para evitar una recuperación judicial, que podría ser más perjudicial para su operación.
Entre las propuestas discutidas, se incluye la salida de Rubens Ometto, fundador de Cosan, de la presidencia del consejo de Raízen, un punto que ya había sido solicitado por los tenedores de bonos. Mientras que estos últimos han solicitado un alivio de R$ 8 mil millones, la propuesta de los bancos no ha especificado un monto concreto. La situación se complica aún más con la amenaza de bancos como Itaú Unibanco y Bradesco de restringir el crédito a otras empresas de Cosan si no se encuentra una solución viable para Raízen.
El impacto de esta reestructuración es significativo, ya que aproximadamente la mitad de la deuda de Raízen está concentrada en bancos, mientras que el resto pertenece a inversores del mercado de capitales. La recuperación extrajudicial permite a la empresa suspender pagos por 90 días, lo que le da un respiro temporal. Sin embargo, los recientes rebaixamientos de calificación por parte de agencias como S&P Global Ratings, Moody’s y Fitch han incrementado el costo de capital y disminuido la previsibilidad financiera de la empresa, lo que podría afectar su capacidad para atraer nuevos inversores.
De cara al futuro, es crucial observar cómo se desarrollan las negociaciones entre Raízen y sus acreedores. La compañía necesita encontrar un equilibrio entre satisfacer las demandas de los tenedores de bonos y asegurar la viabilidad de su operación. Con la Shell comprometiéndose a invertir R$ 3,5 mil millones y Cosan aportando R$ 500 millones, el apoyo financiero es esencial, pero la presión sobre la gestión y la estructura de capital de Raízen podría cambiar drásticamente si se implementa un “debt-to-equity swap”, lo que convertiría a los acreedores en los principales accionistas de la empresa.
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