Hoy se celebra la cena anual de Cippec, un evento que reúne a más de 1000 líderes de distintos sectores en Argentina. Este año, Luciano Laspina, quien asumió como director ejecutivo de Cippec el 1° de marzo, será el encargado de abrir el debate bajo el lema "Crecer o crecer". Laspina, con una trayectoria que incluye ser diputado nacional y presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, propone un enfoque que prioriza la construcción de una agenda de futuro, en lugar de limitarse a la urgencia del presente.

En su discurso, Laspina enfatiza la necesidad de reformas estructurales en áreas críticas como la previsional, tributaria y de coparticipación. A pesar de que el gobierno actual ha iniciado algunas reformas, muchas de ellas aún están pendientes y requieren un contexto político más favorable para avanzar. La situación económica actual, caracterizada por un crecimiento desigual, deja a muchos sectores fuera del desarrollo, lo que plantea un desafío adicional para la estabilidad política y económica del país.

Laspina también menciona que la economía argentina se encuentra en una fase de "crecimiento a dos velocidades", donde sectores como el agro, la minería y la energía están experimentando un dinamismo notable, mientras que aquellos más vinculados a la demanda interna enfrentan dificultades. Este fenómeno se ha visto exacerbado por la crisis preelectoral del año pasado y las tensiones en la política monetaria, lo que ha generado una recesión en la demanda. La situación actual resalta la necesidad de un enfoque más integral que considere tanto la oferta como la demanda para lograr un crecimiento más equilibrado.

Desde Cippec, se está promoviendo un debate sobre cómo facilitar la transición hacia una economía más orientada a los mercados globales. Laspina argumenta que el país no debe reconstruir su economía sobre las ruinas de la actual, sino aprovechar sus fortalezas en sectores como la energía y la minería para integrarse a las cadenas globales de valor. Esto podría generar beneficios más equitativos a lo largo del país, lo que es crucial en un contexto donde la distribución de la riqueza es cada vez más desigual.

Finalmente, Laspina señala que el gran desafío de Argentina es político antes que económico. La falta de consensos básicos, a diferencia de otros países de la región como Brasil, ha limitado la capacidad del país para implementar reformas efectivas. La necesidad de construir acuerdos duraderos sobre cuestiones fundamentales, como el equilibrio fiscal y la independencia del Banco Central, es esencial para lograr una estabilidad a largo plazo. A medida que el gobierno se enfrenta a la urgencia de la agenda del presente, la construcción de una visión de futuro se vuelve más crítica que nunca.