Un reciente informe de la OCDE ha revelado que, a pesar de un entorno global complicado por tensiones geopolíticas y riesgos económicos, los mercados de deuda han mostrado una notable resiliencia. En 2025, los gobiernos y empresas emitieron una cifra récord de 27 billones de dólares, y se espera que esta cifra continúe en aumento, alcanzando los 29 billones en 2026. Este crecimiento se debe principalmente a la creciente necesidad de financiamiento soberano y a un sector empresarial que recurre cada vez más a los mercados de deuda.

La deuda pública en relación con el PIB se ha mantenido estable en los países de la OCDE, pero se proyecta que aumente del 83% al 85% en 2026. Esta cifra es significativamente más alta que el 41,7% de deuda en relación al PIB que presenta Chile, que ha ido aumentando progresivamente y genera preocupación entre las autoridades chilenas. A pesar de la estabilidad en la deuda pública, el informe advierte sobre el aumento de los costos de servicio de la deuda y la necesidad de políticas fiscales más sólidas para garantizar la sostenibilidad.

El informe también destaca el cambio en la base de inversionistas, donde los fondos apalancados y otros inversores sensibles a los precios están adquiriendo un papel cada vez más relevante. Esto podría incrementar la vulnerabilidad del mercado ante futuros shocks, lo que es un factor a tener en cuenta para los inversores. Además, se observa un aumento en los rendimientos reales de los bonos soberanos, especialmente en plazos largos, lo que está comenzando a impactar también la deuda corporativa.

En el contexto de los mercados emergentes, el endeudamiento soberano alcanzó 4 billones de dólares en 2025, lo que representa el nivel más alto desde 2007. Este aumento en la deuda, junto con la creciente presión sobre los gastos por intereses, es un indicador que los inversores deben observar con atención, especialmente en un entorno donde la inteligencia artificial está impulsando nuevas necesidades de financiamiento empresarial.