- La producción de girasol en Argentina se duplicó, alcanzando 7 millones de toneladas.
- Se estima un crecimiento del 94% en la producción de grano respecto a la campaña anterior.
- La presión fiscal actual incluye un 4,5% de retenciones y otros impuestos provinciales.
- India se ha convertido en el principal importador mundial de girasol, aumentando la demanda.
- Los rendimientos han mejorado, pero aún existen brechas que cerrar entre los rendimientos potenciales y los obtenidos.
La producción de girasol en Argentina está atravesando un momento histórico, con proyecciones que indican un aumento significativo en la cosecha. Según Juan Martín Salas Oyarzun, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), la producción del cultivo casi se ha duplicado en comparación con la campaña 2021/22, alcanzando aproximadamente 7 millones de toneladas para esta cosecha. Este crecimiento se ha logrado en un contexto donde se han ido desvaneciendo las amenazas de mayores impuestos y regulaciones, lo que ha permitido al sector mostrar su verdadero potencial.
El aumento en la producción es notable, ya que se espera que la producción de grano crezca un 94% respecto a la campaña anterior. Este incremento se ha logrado con una superficie cultivada de 1,3 millones de hectáreas menos que en los años 1998 y 1999, cuando se alcanzaron cifras similares. Este avance no solo refleja una mejora en la eficiencia del sistema productivo, sino que también indica un camino hacia una agricultura más sostenible y competitiva. La presión fiscal actual, que incluye un 4,5% de retenciones y otros impuestos provinciales y municipales, sigue siendo un tema crítico que podría afectar el crecimiento futuro del sector.
En el VIII Congreso Argentino de Girasol, Salas Oyarzun enfatizó la necesidad de reducir la carga impositiva para mejorar la competitividad del cultivo. Si se logran condiciones más favorables, se estima que Argentina podría alcanzar una producción de hasta 9,5 millones de toneladas. Este potencial de crecimiento está respaldado por una demanda internacional robusta, especialmente de países como India, que se ha convertido en el principal importador mundial de girasol. La diversificación de mercados y la identificación de nichos específicos son esenciales para maximizar las oportunidades de exportación.
El crecimiento en la producción de girasol también está generando cambios en la dinámica del mercado local, con un aumento en la oferta y la llegada de nuevos operadores. Esto ha permitido una mayor fluidez en los negocios y ha capitalizado aprendizajes en la comercialización de granos. Además, los rendimientos han mostrado mejoras significativas en las últimas campañas, lo que sugiere que el sector está en una trayectoria ascendente. Sin embargo, aún existen brechas que deben cerrarse entre los rendimientos potenciales y los obtenidos en el campo.
De cara al futuro, el sector enfrenta desafíos estructurales, especialmente en términos de infraestructura y logística. La expansión del área productiva requiere una atención especial a estos aspectos, que deben ser abordados tanto por el sector público como por el privado. La colaboración entre todos los actores de la cadena agroindustrial será fundamental para impulsar el desarrollo sostenible del girasol en Argentina y asegurar que el país se posicione como un líder en la producción de este cultivo a nivel global.
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