El gobierno brasileño ha presentado una propuesta para alcanzar un superávit primario de R$ 73,2 mil millones para el año 2027, lo que representa aproximadamente el 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esta meta fue incluida en el Proyecto de Ley de Diretrizes Orçamentárias (PLDO) y enviada al Congreso Nacional el 15 de abril. Sin embargo, a pesar de la ambición de esta meta, se anticipa que el resultado real de las cuentas públicas será considerablemente menor, con un superávit final estimado de solo R$ 8 mil millones tras descontar R$ 65,7 mil millones en gastos que no se consideran dentro de las reglas fiscales.

Históricamente, Brasil ha enfrentado desafíos significativos en la gestión de sus cuentas públicas, especialmente desde 2023, cuando las cuentas federales comenzaron a mostrar déficits. Este superávit primario, si se logra, marcaría el primer resultado positivo en las cuentas federales desde 2022, lo que podría ser un indicativo de una ligera mejora en la salud fiscal del país. En el contexto actual, el gobierno prevé un pequeño superávit de R$ 3,5 mil millones para este año, aunque al incluir gastos fuera del marco fiscal, la previsión se convierte en un déficit de R$ 59,8 mil millones.

La propuesta de superávit primario se encuentra enmarcada dentro de un nuevo arcabouço fiscal que limita el crecimiento real de los gastos a un 70% del crecimiento real de los ingresos. Esto implica que, para el año 2027, las despesas federales podrían aumentar hasta un 3,3%, pero con un techo de crecimiento del 2,5% por encima de la inflación, lo que significa que los gastos se ajustarán a la baja en los próximos años. En términos absolutos, el gobierno federal podría gastar hasta R$ 2,541 billones en 2027, con incrementos anuales proyectados hasta 2030.

Desde la implementación de este nuevo marco fiscal, se ha visto una tendencia a excluir gastos del cálculo fiscal, lo que ha permitido al gobierno presentar cifras más optimistas. Sin embargo, esta estrategia también plantea riesgos, ya que la inclusión de un porcentaje significativo de los precatorios en la meta fiscal podría no ser sostenible a largo plazo. La presión sobre las cuentas públicas sigue siendo alta, y el próximo gobierno enfrentará el desafío de equilibrar las cuentas en un entorno de crecimiento económico moderado y presiones fiscales persistentes.

A futuro, será crucial observar cómo se desarrollan las discusiones en el Congreso respecto a esta propuesta, ya que el próximo presidente electo tendrá la capacidad de modificar las reglas fiscales con la aprobación de los parlamentarios. La fecha límite para presentar el Proyecto de Ley Orçamentária Anual (PLOA) es el 31 de agosto, lo que marcará un hito importante en la planificación fiscal del país. La forma en que se manejen estas discusiones podría tener implicaciones significativas para la estabilidad económica de Brasil y, por ende, para los mercados de la región, incluyendo a Argentina, que históricamente ha estado interconectada con la economía brasileña.