Los rendimientos de los Certificados de la Tesorería (Cetes) han continuado su tendencia a la baja en la tercera semana de abril, alcanzando un rendimiento de 6.6% para los Cetes a 28 días. Este descenso se produce en un contexto de creciente inflación, que se situó en 4.59% anual en marzo, superando la meta establecida por el banco central. La situación se complica aún más por la incertidumbre generada por la guerra entre Estados Unidos e Irán, lo que ha contribuido a un aumento en los precios de los combustibles y otros productos básicos, como la tortilla.

La inflación general ha mostrado un repunte significativo, lo que ha llevado a los analistas a prever que los precios seguirán en aumento en el corto plazo. Este entorno inflacionario ha hecho que los Cetes pierdan atractivo, ya que sus rendimientos no logran compensar el alza de precios. En comparación, los Cetes a 91 días han visto una reducción de 0.2 puntos, situándose en 6.7%, mientras que los bonos a 182 días y a un año se colocaron en 6.98% y 7.16%, respectivamente, con bajas de 0.05 y 0.28 puntos porcentuales.

A pesar de la caída en los rendimientos, los Cetes aún ofrecen una alternativa de inversión que puede proteger el capital frente a la inflación. Por ejemplo, al restar la tasa de inflación actual del rendimiento de los Cetes a 28 días, se obtiene un rendimiento real de 2.01 puntos porcentuales. Esto significa que, aunque los rendimientos nominales han disminuido, todavía hay una ganancia real que puede ser atractiva para los inversores que buscan resguardar su poder adquisitivo.

Para los inversores, es crucial considerar el horizonte de inversión al seleccionar Cetes, ya que cada plazo ofrece rendimientos diferentes. La elección entre Cetes a 28, 91, 182 o 364 días dependerá del perfil de riesgo y de las necesidades de liquidez de cada inversor. En este contexto, los Cetes pueden ser una opción viable para aquellos que buscan minimizar el riesgo, aunque es importante estar atentos a las fluctuaciones de la inflación y a las decisiones de política monetaria del banco central.

De cara al futuro, los inversores deben monitorear de cerca la evolución de la inflación y las decisiones del banco central en relación a las tasas de interés. La próxima reunión de política monetaria podría ser un evento clave, ya que cualquier cambio en las tasas podría influir en los rendimientos de los Cetes y en la percepción del riesgo en el mercado. Además, la situación geopolítica en torno a la guerra entre Estados Unidos e Irán seguirá siendo un factor a tener en cuenta, ya que podría impactar en los precios de los commodities y, por ende, en la inflación local.