La inflación en Europa ha alcanzado un 3,4% en marzo, un aumento de una décima respecto a las estimaciones previas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este incremento se produce en el contexto del conflicto bélico en Irán, que ha impactado de manera significativa en los precios de los combustibles. La guerra ha llevado a un aumento notable en los precios de la gasolina y el diésel, lo que ha contribuido a que este sea el nivel más alto de inflación desde junio de 2024.

El aumento en la inflación ya era esperado debido a la estacionalidad de la primavera, pero el conflicto ha acelerado este proceso. En febrero, la inflación se situó en un 2,3%, lo que significa que el incremento de marzo representa la mayor aceleración desde junio de 2022. La situación se ha visto moderada por una reciente rebaja de impuestos implementada por el Gobierno, que se espera que reduzca la inflación en los próximos meses, aunque solo de manera temporal.

Los precios de la gasolina han subido un 4,8%, mientras que el diésel ha visto un aumento aún más drástico del 17,9%. Esta disparidad se debe a la dependencia de Europa de las importaciones de gasóleo, en contraste con su capacidad de refino para la gasolina. A pesar de que la implementación de energías renovables ha mitigado el impacto del aumento en los precios del gas natural sobre la electricidad, las tarifas eléctricas han aumentado un 4,3% en comparación con el año anterior.

En el lado positivo, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas han mostrado una moderación, bajando del 3,2% al 2,7% en marzo. Esto sugiere que, por el momento, no hay un contagio significativo de la inflación en los precios de la cesta de la compra, aunque algunos productos, como los huevos y las legumbres, siguen mostrando aumentos significativos. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, se ha situado en un 2,9%, lo que indica que las presiones inflacionarias son más amplias de lo que se podría pensar.

El Banco de España ha advertido que, en un escenario adverso donde el conflicto se prolongue y los precios energéticos sigan en aumento, la inflación podría alcanzar un 5,9% este año. Sin embargo, el optimismo en los mercados financieros ha crecido, impulsado por negociaciones de paz y una caída en el precio del barril de crudo Brent, que se encuentra por debajo de los 100 dólares. Este contexto sugiere que los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación en Irán y su impacto en los precios de la energía y la inflación en Europa.