Las elecciones presidenciales en Perú han llevado a Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular, a enfrentar a Keiko Fujimori en una segunda vuelta programada para el 12 de junio. López Aliaga obtuvo el 16.8% de los votos en la primera vuelta, lo que lo posiciona como un candidato con propuestas económicas ambiciosas. Su plan de gobierno incluye un objetivo de crecimiento económico del 7% anual, un aumento significativo respecto al crecimiento actual de aproximadamente 2%. Esta meta, si se logra, podría transformar la economía peruana, que ha enfrentado desafíos significativos en los últimos años, incluyendo la pandemia de COVID-19 y la inestabilidad política.

En su propuesta, López Aliaga también se compromete a mantener la fortaleza de la moneda nacional, lo que es crucial para la estabilidad económica del país. La inflación y la depreciación del sol peruano han sido preocupaciones constantes, y su enfoque en la estabilidad monetaria podría atraer inversiones extranjeras. Además, el candidato ha señalado la necesidad de reducir el número de ministerios para mejorar la eficiencia del gobierno, lo que podría resultar en una administración más ágil y menos burocrática.

El mercado laboral también es un foco importante en su plan, con la promesa de generar dos millones de nuevos empleos a través de un shock de industrialización. Esto es especialmente relevante en un país donde el desempleo ha aumentado debido a la crisis sanitaria. La creación de un Instituto de Promoción y Desarrollo de las PYMEs y un Banco PYME podría facilitar el acceso a financiamiento para pequeñas y medianas empresas, que son fundamentales para el crecimiento económico y la creación de empleo.

En términos de infraestructura, López Aliaga ha propuesto importantes proyectos, como la construcción de la segunda pista del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y la ampliación de los muelles del puerto del Callao. Estas iniciativas no solo mejorarían la conectividad del país, sino que también podrían impulsar el comercio y el turismo, sectores vitales para la economía peruana. La propuesta de implementar sistemas de transporte público eficientes, como el BRT y trenes urbanos, también refleja un enfoque en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y la sostenibilidad urbana.

A medida que se acerca la segunda vuelta electoral, los inversores estarán atentos a cómo estas propuestas se traducen en políticas concretas. La incertidumbre política en Perú ha afectado la confianza de los inversores, y un compromiso claro con la estabilidad económica y el crecimiento podría ser un factor decisivo para atraer capital. Las decisiones que tome el próximo gobierno en términos de fiscalidad, regulación y gasto público serán cruciales para el futuro económico del país. Los próximos meses serán clave para observar cómo se desarrollan estas propuestas y su impacto en el clima de inversión en Perú y, potencialmente, en la región, incluida Argentina, que podría beneficiarse de un Perú más fuerte económicamente.